Redacción ECH
La Casa Blanca presentó una nueva iniciativa federal para impulsar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos, comparada en ambición y urgencia con el Proyecto Manhattan.
El plan busca aprovechar la enorme base de datos y la infraestructura científica del Gobierno para acelerar descubrimientos, reforzar la seguridad nacional y mantener el liderazgo tecnológico del país.
Nueva ofensiva de Washington
El presidente Donald Trump firmó la orden ejecutiva que pone en marcha la llamada “Misión Génesis”, un programa federal destinado a potenciar la investigación, el desarrollo y las aplicaciones científicas de la inteligencia artificial.
La iniciativa se centra en tres ejes principales: ampliar la capacidad de cómputo disponible para investigadores,
abrir más acceso a los gigantescos bancos de datos del Gobierno federal y traducir ese poder tecnológico en aplicaciones concretas, especialmente en áreas científicas y estratégicas.
Según el texto de la orden, la Misión Génesis pretende “acelerar de forma drástica el descubrimiento científico, fortalecer la seguridad nacional, asegurar la ventaja energética de Estados Unidos, mejorar la productividad laboral y multiplicar el retorno de la inversión pública en investigación y desarrollo”.
El encargado de liderar este esfuerzo será Michael Kratsios, asesor presidencial en ciencia y tecnología, y director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica. La Casa Blanca describe la misión como “comparable en urgencia y ambición al Proyecto Manhattan”, la operación ultrasecreta que condujo al desarrollo de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial.
Un cerebro digital con datos federales
Uno de los pilares de la Misión Génesis es crear una plataforma unificada que concentre la infraestructura necesaria para entrenar grandes modelos de inteligencia artificial.
El secretario de Energía, Chris Wright, deberá poner en marcha una nueva “Plataforma Estadounidense de Ciencia y Seguridad”, que servirá como columna vertebral de este esfuerzo.
La idea es aprovechar los vastos conjuntos de datos científicos que el Gobierno ha acumulado durante décadas: mediciones ambientales, información de salud, estudios energéticos, datos espaciales, entre muchos otros.
Estos datos, que hoy suelen estar dispersos y poco coordinados, se integrarían en una plataforma capaz de alimentar modelos avanzados de IA para – probar hipótesis científicas, automatizar procesos de investigación y acelerar descubrimientos en campos clave.
La orden también abre la puerta a una mayor colaboración con el sector privado. En un plazo de 90 días, el Departamento de Energía deberá identificar qué sistemas, equipos y datos pueden ponerse al servicio de esta misión, incluyendo recursos aportados por empresas tecnológicas.
Más allá del laboratorio: aplicaciones prácticas
El plan no se queda en la fase de investigación. El gobierno establece que, en menos de 270 días, la inteligencia artificial impulsada por la Misión Génesis debe empezar a aplicarse en problemas científicos de “importancia nacional”. Entre las áreas señaladas se encuentran: manufactura avanzada y robótica, biotecnología, y tecnologías nucleares de fisión y fusión.
Expertos en políticas públicas ven la iniciativa como una señal fuerte de Estados Unidos al resto del mundo sobre el potencial de la IA para transformar el ciclo completo de investigación y descubrimiento científico.
Un paso más en una estrategia más amplia
La Misión Génesis no nace de cero. Se apoya en la infraestructura y el trabajo previo de la National Artificial Intelligence Research Resource (NAIRR), creada en 2020 para proporcionar un entorno de investigación compartido y robusto a nivel nacional.
La NAIRR reunió a agencias federales como el Departamento de Defensa, la NASA y los Institutos Nacionales de Salud, junto a organizaciones privadas como OpenAI, Google y Palantir, con el objetivo de crear una comunidad de investigación en IA a escala del país.







