Redacción ECH
La Administración del presidente Donald Trump anunció un cambio importante en las políticas migratorias de Estados Unidos al establecer que las personas con visas temporales deberán regresar a sus países de origen para solicitar la residencia permanente, conocida como green card.
La medida representa un giro significativo respecto al sistema utilizado durante años, que permitía a muchos inmigrantes realizar el trámite de ajuste de estatus mientras permanecían legalmente dentro del país.
Según explicó el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, quienes ingresan con visas de estudiante, trabajo temporal o turismo lo hacen con un propósito específico y por tiempo limitado, por lo que no deberían utilizar esa estadía como un paso inicial hacia la residencia permanente.
El portavoz de la agencia, Zach Kahler, señaló que, salvo en “circunstancias extraordinarias”, las personas que quieran obtener una green card deberán completar el proceso a través de consulados estadounidenses en el extranjero.
La administración argumenta que este cambio permitirá reducir casos de permanencia ilegal de personas a quienes se les niega la residencia y que luego permanecen en el país sin autorización migratoria. También sostiene que trasladar estos procesos al Departamento de Estado ayudará a liberar recursos del sistema migratorio interno para otras prioridades, como solicitudes de ciudadanía, visas para víctimas de delitos violentos y casos de trata de personas.
Sin embargo, la medida provocó fuertes críticas de expertos migratorios y organizaciones humanitarias, que consideran que el cambio dificultará severamente el acceso legal a la residencia para miles de familias.
Doug Rand, exfuncionario de USCIS, recordó que cerca de un millón de personas solicitan la green card cada año y que aproximadamente la mitad realiza el trámite dentro de Estados Unidos mediante el ajuste de estatus.
Según Rand, la nueva política podría convertirse en una barrera prácticamente imposible para muchos inmigrantes, especialmente debido a las restricciones de ingreso implementadas por Trump para ciudadanos de numerosos países.
“La intención de esta política es excluir”, afirmó el exfuncionario, al advertir que obligar a los solicitantes a abandonar Estados Unidos podría impedirles regresar posteriormente.
La organización humanitaria cristiana World Relief calificó la medida como “cruel” y “contraria a las familias”. La entidad sostuvo que la política rompe con una práctica histórica que permitía a personas que ingresaron legalmente al país solicitar la residencia permanente sin tener que separarse de sus seres queridos.
El presidente y director ejecutivo de World Relief, Myal Greene, advirtió que la decisión podría provocar separaciones familiares inmediatas.
“Esta política obligará a separar esposos de esposas y padres de hijos, incluso cuando las personas cumplen con todos los requisitos legales para obtener la residencia”, expresó Greene.
La medida se suma a otras acciones impulsadas recientemente por la administración Trump para endurecer las políticas migratorias legales y reforzar los controles sobre distintos programas de visas e inmigración en Estados Unidos.







