Redacción ECH
Decenas de suburbios del área metropolitana de Chicago han experimentado un giro demográfico profundo y sostenido. Comunidades que durante gran parte del siglo XX fueron mayoritariamente blancas hoy tienen poblaciones donde predominan residentes afroamericanos, latinos o asiáticos, de acuerdo con un análisis de WBEZ basado en los datos más recientes de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense del Censo de EE. UU.
Entre 2005 y 2024, más de 30 suburbios del condado de Cook y de los cinco “collar counties” pasaron de ser mayoritariamente blancos a mayoritariamente no blancos. El ritmo de este cambio se aceleró en los últimos años: entre 2015 y 2024, 18 suburbios registraron este giro, frente a 12 en la década anterior.
Casos emblemáticos ilustran esta transformación. Skokie, en el norte del área metropolitana, pasó de ser más del 90 % blanca hace una generación a una composición actual de 48 % blancos, 25 % asiáticos, 11 % latinos y 10 % afroamericanos.
En el sur, Flossmoor se convirtió recientemente en una comunidad mayoritariamente afroamericana, mientras que Lansing también cruzó ese umbral. En tanto, Burbank y Franklin Park ahora cuentan con poblaciones predominantemente latinas.
Estos cambios no son aislados. A nivel nacional, los suburbios llevan décadas diversificándose, pero en el área de Chicago el fenómeno se ha intensificado. Entre los factores clave se encuentran el desmantelamiento de prácticas históricas de segregación —como el redlining y las restricciones a la venta de viviendas—, el crecimiento de oportunidades laborales fuera de la ciudad y el aumento del costo de vida en Chicago, que ha empujado a muchas familias a mudarse más lejos del centro urbano.
Los datos muestran que cerca del 19 % de los residentes suburbanos del área nacieron fuera de Estados Unidos y que los ingresos medianos varían ampliamente, desde unos 30.000 dólares hasta más de 250.000, lo que refleja una diversidad económica tan marcada como la racial y étnica.
En los últimos 20 años, el crecimiento de la población no blanca en los suburbios ha sido decisivo. El aumento de más de 600.000 residentes no blancos compensó por completo la disminución de población blanca en estas áreas.
El crecimiento latino en los suburbios superó ampliamente al registrado dentro de la ciudad de Chicago, mientras que la población afroamericana aumentó en los suburbios al mismo tiempo que disminuía en la ciudad. La población asiática creció tanto en la ciudad como en los suburbios, con una ligera ventaja para Chicago.
Algunos de los mayores cambios se observan en suburbios grandes como Joliet, que hoy es 44 % blanco, 34 % latino y 16 % afroamericano. En el suroeste del área metropolitana, localidades como Joliet, Romeoville y Bolingbrook también se han transformado de la mano del auge de los sectores de logística y almacenamiento, favorecidos por su cercanía a importantes autopistas interestatales.
En conjunto, estos datos confirman que el crecimiento demográfico del área de Chicago ocurre cada vez más en sus suburbios y que ese crecimiento es, en gran medida, no blanco, redefiniendo el perfil social, económico y cultural de la región.




