¿Será posible una energía asequible durante la administración de Joe Biden?

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Goldman Sachs espera que los precios del crudo alcancen los $80 dólares el barril este verano

La administración del presidente Joe Biden inició su gestión con acciones radicales contra la industria del petróleo y gas, de acuerdo con su agenda de llegar a las emisiones cero de carbono para 2050. Sin embargo, no se ha contemplado un avance progresivo hacia energías limpias que no impacte directamente la economía de la población, en especial de las minorías y clases con menos recursos.

Las políticas de Biden hasta ahora han demostrado un impacto negativo en la producción nacional de petróleo y gas natural, lo que pone en riesgo la seguridad energética de EEUU en términos de suministro y asequibilidad.

En tal sentido, la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA) manifestó a través de un comunicado que el aumento de la demanda de gasolina y la disminución de la oferta, con altos precios del crudo, han provocado la fluctuación de sus precios, los cuales son pagados en última instancia por la población.

La organización también dejó claro que en el caso de la gasolina, el costo del petróleo crudo representa más del 50% de lo que los conductores pagan en las estaciones de servicio.

Aunque no forma parte directamente de las políticas del presidente aumentar los precios del combustible, el impacto es consecuencia de la falta de producción y aumento de la demanda. No obstante, hay otras acciones que dan indicios de que contar con una energía asequible bajo su mandato será difícil. Tales son la suspensión de los arrendamientos de perforación petrolera en el Refugio de Vida Silvestre del Ártico (ANWR), la pausa de nuevas concesiones de petróleo y gas en tierras federales, sumado a la cancelación del oleoducto Keystone XL y una posible imposición de impuestos más altos a la industria.

“Limitar el acceso a las reservas de petróleo y gas natural, cancelar oleoductos, descuidar la infraestructura energética, y apuntar a la industria energética de Estados Unidos por impuestos más altos, lo que obstaculiza la inversión y la reinversión, son todas medidas que deberían hacer que los estadounidenses se pregunten de dónde vendrá la energía de la que dependen todos los días bajo esta administración. Si no va a ser gas natural y petróleo de fabricación estadounidense, que suministra casi el 70% de la energía que usamos , ¿de dónde obtendremos la energía asequible necesaria para mantener las luces encendidas y los vehículos en funcionamiento?”, escribe Dean Foreman, economista en jefe de American Petroleum Institute (API), en el blog de la institución.

Por otra parte, según publica Dan Eberhart en Forbes, Goldman Sachs espera que los precios del crudo alcancen los $80 dólares el barril este verano, mientras que el índice de vacunación contra el COVID-19 aumenta y la economía mundial se recupera. Adicional a esto, la Agencia Internacional de Energía reseña en su informe mensual que los países productores de la OPEP necesitarán aumentar la producción para llegar a satisfacer la demanda que se ubicaría en niveles previos a la pandemia.

La meta de esta organización es que el suministro de crudo se incremente a 1,4 millones de barriles diarios por encima del plan actual para el lapso entre julio de 2021 y marzo de 2022, especifica el medio. Pero EEUU, que usualmente llenaba estas brechas se vería limitado. “Los productores nacionales ahora se encuentran esposados ​​por las políticas de la administración de Biden que están castigando a las empresas de combustibles fósiles mientras la Casa Blanca promueve sus objetivos climáticos poco realistas”, afirma Eberhart.

Además a Eberhart le preocupa que como consecuencia de las mismas políticas actuales, la sólida seguridad energética del país construida en la última década gracias al esquisto, se traslade al  “príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman y al presidente ruso Vladimir Putin”.

La recuperación económica de la nación en 2021 en lo que va de año ha tenido una relación directa con la energía asequible y confiable, de acuerdo a datos de API que han demostrado esta relación estrecha. “Los principales indicadores económicos han seguido aumentando, y junto con ellos también lo ha hecho la demanda de petróleo, incluso cuando la oferta y la extracción de petróleo nacionales han caído”, apunta la institución.

Suministrar una energía asequible a las comunidades que más lo necesitan será un reto si se mantiene el mismo rumbo, sin ir tomando medidas progresivas, que incluyan a la industria y basadas en las necesidades del mercado.

 

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