Renace esperanza

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Gobierno de Biden revierte “muralla” de Trump para víctimas de violencia doméstica.

 

Marcelo Wheelock

El Chicago Hispano

 

Milagro fue secuestrada, golpeada y violada. La madre salvadoreña estuvo a punto de perder la vida a manos de un pandillero que abusó de ella durante varios meses hasta que finalmente pudo escapar, pero su pesadilla todavía estaba lejos de terminar.

 

El hombre, que pertenecía a la temible M-18, no se dio por vencido y comenzó a buscarla y amenazarla nuevamente. Desesperada, Milagro acudió a la policía, pero asegura que fue en vano, y no le quedó más remedio que huir lejos del pandillero y de su patria, El Salvador, para buscar salvar su vida.

 

“Me golpeó, me violó e hizo lo que quiso conmigo durante varios meses”, relató Milagro durante una conferencia virtual organizada por Ethnic Media Services. “Si no eres mía, va a ser mía por las buenas o las malas, me decía”.

 

Antes de escapar, la mujer contó que el pandillero la golpeó durante cuatro horas seguidas y la amenazó con cortarla en “pedacitos” y matar a su abuela y a otros parientes. “Me quemó con una plancha de ropa… me golpeó en el rostro, pero gracias a Dios pude salir”.

 

«No puedo creer que estoy viva», agregó la mujer, quien por su seguridad solo se identificó como Milagro.

 

Escapando de la violencia, la salvadoreña llegó en diciembre de 2015 a Estados Unidos, donde pidió asilo y comenzó otra larga batalla, esta vez para poder rehacer su vida.

 

Al igual que Milagro, miles de centroamericanos y mexicanos huyen del mismo flagelo de violencia doméstica y arriban a Estados Unidos con la esperanza de obtener un asilo, porque saben que, si regresan a su país, corren el riesgo de ser asesinados.

 

La salvadoreña presentó una solicitud formal de asilo ante un juez de inmigración en diciembre de 2016 y casi cinco años después, en agosto de este año, finalmente le fue concedido.

 

“Estoy bien, tengo a mi bebé, pero todavía existe ese temor, ese trauma que no se puede quitar, aunque él esté bien lejos… es como una cicatriz, como si me hubieran quemado”, manifestó la mujer.

 

La historia de muchos otros como Milagro, sin embargo, no han acabado de la misma manera.

 

Durante la administración del presidente Donald Trump (2017 – 2021) lograr ganar un caso de asilo era prácticamente una misión imposible, de acuerdo con abogados expertos en el tema. 

El entonces mandatario republicano, que enarboló la bandera antiinmigrante, adoptó duras políticas que dificultaban a los inmigrantes que enfrentan violencia intrafamiliar o de pandillas conseguir asilo.

 

Así muchos se toparon con un muro que le cerró las puertas en este país.

 

La situación dio un giro tras la llegada del demócrata Joe Biden a la Casa Blanca, que puso fin a la política de asilo de Trump.

 

El junio de este año, el secretario de Justicia, Merrick Garland, emitió nuevas instrucciones a los jueces de inmigración para que dejaran de aplicar las reglas de la era de Trump, lo que ha sido considerado por los defensores de los inmigrantes como un importante triunfo.

 

“La actual administración revirtió esta política (de Trump) para proteger a las personas que son víctimas de violencia doméstica y que buscan asilo”, dijo Blaine Bookey, directora legal del Centro de Estudios de Género y Refugiados de la Universidad de California, durante la conferencia de Ethnic Media Services.

 

Esta decisión “ha tenido un impacto grande en mucha gente” y representa una “victoria increíblemente importante”, sostuvo Bookey, quien indicó que la administración de Biden tiene previsto presentar en cualquier momento las nuevas regulaciones sobre asilo.

 

Bookey considera que las mujeres víctimas de violencia doméstica continúan enfrentando «muchos obstáculos» para conseguir asilo en Estados Unidos, no obstante, la nueva política del gobierno de Biden ha eliminado uno de ellos y «ha restaurado cierta equidad en el proceso».

 

«La administración Biden está trabajando ahora en regulaciones que, con suerte, aclararían el significado de términos legales complicados y pondrían a Estados Unidos más en línea con el derecho internacional para proteger a las mujeres que huyen de la violencia de género. Pero mientras sigan vigentes políticas draconianas como el Título 42, Estados Unidos continuará negando ilegalmente la protección a quienes huyen de la persecución y la tortura fuera de sintonía con lo que requieren las obligaciones de nuestros tratados y las leyes estadounidenses», dijo la experta.

Redacción ElChicagoHispano

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