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Pritzker presiona a Trump para ayuda federal tras inundaciones en Illinois

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Redacción ECH

El gobernador de Illinois, JB Pritzker, volvió a pedir formalmente al gobierno de Donald Trump que apruebe ayuda federal por desastre para miles de residentes afectados por las inundaciones provocadas por las tormentas de verano en Chicago, el condado de Cook y otros puntos del estado. Las autoridades calculan que hasta 438,000 personas podrían beneficiarse de estos fondos.

Un rechazo “sin precedentes” a la ayuda por desastre

Nueve condados de Illinois resultaron afectados por severas inundaciones, con daños significativos en viviendas, infraestructura y pertenencias. En situaciones similares, el estado ha recibido históricamente cientos de millones de dólares de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).

Sin embargo, el mes pasado la administración Trump rechazó la solicitud de declaración de desastre, una decisión que funcionarios estatales consideran inusual, dado el nivel de daños atribuido a las tormentas. El paquete de ayuda denegado asciende a unos 620 millones de dólares, que servirían para apoyar a familias y comunidades en tareas de reparación, saneamiento y mitigación de riesgos futuros.

Cartas al presidente y barrios vulnerables

En dos cartas enviadas a la Casa Blanca, Pritzker insistió en que la intensidad de las lluvias desbordó el sistema de alcantarillado de Chicago, especialmente en el suroeste de la ciudad, en Cicero y otros suburbios cercanos. Según el gobernador, muchas de las zonas afectadas están habitadas por residentes “económicamente vulnerables”, con menos capacidad para asumir reparaciones costosas.

Las inundaciones no solo arruinaron muebles y estructuras; también dejaron tras de sí un serio problema sanitario: presencia de moho, aguas residuales de retorno y contaminación en sótanos y viviendas. Estos factores aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias, sobre todo entre niños y personas mayores.

Pritzker detalló casos de residentes desplazados, familias que han tenido que pagar de su bolsillo por servicios de limpieza, remoción de moho y otras reparaciones ambientales. En una de las historias citadas, una madre en el sureste de la ciudad tuvo que gastar 12,000 dólares en trabajos contra el moho y, además, perdió cerca de 2,000 dólares en salarios por no poder acudir a su empleo a raíz de la inundación.

La respuesta de la Casa Blanca

La administración Trump se defendió a través de un comunicado de la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson. Según señaló, el presidente responde a las peticiones de ayuda por desastre “con gran cuidado y consideración”, con el objetivo de garantizar que los fondos de los contribuyentes se usen de forma “apropiada y eficiente” y solo para complementar, y no reemplazar, la responsabilidad de los estados de responder a las emergencias.

Jackson agregó que la Casa Blanca sigue comprometida con “empoderar” a los gobiernos estatales y locales para que inviertan por sí mismos en resiliencia y preparación antes de que los desastres ocurran, subrayando la idea de que los estados deben fortalecer su propia capacidad de respuesta.

Un pulso abierto por la reconstrucción

El nuevo intento de Pritzker de conseguir la declaración de desastre vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre quién debe asumir el peso de la recuperación tras eventos climáticos extremos: hasta qué punto los estados pueden o deben afrontar solos los costos y cuándo es imprescindible el aporte federal.

Mientras la Casa Blanca insiste en la disciplina en el uso de fondos y en la responsabilidad local, el gobierno de Illinois argumenta que, sin ayuda federal, miles de residentes seguirán atrapados entre deudas, daños estructurales y riesgos para su salud.

En el centro de esta discusión, permanecen las familias que aún viven con sótanos dañados, moho en las paredes y cuentas por pagar, esperando que la decisión en Washington cambie y la ayuda finalmente llegue.

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