Redacción ECH
El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, presentó junto a varios concejales la Ordenanza Hazel Johnson sobre Impactos Acumulativos, una iniciativa histórica que busca proteger a las comunidades más vulnerables de la ciudad frente a los efectos desproporcionados de la contaminación industrial. La ordenanza introduce una reforma en el proceso de zonificación para evitar que los barrios ya sobrecargados por actividades contaminantes sigan recibiendo nuevos proyectos sin una evaluación ambiental rigurosa.
La propuesta se centra en incorporar estudios de impacto acumulativo como requisito obligatorio para quienes soliciten permisos de uso de suelo industrial pesado. También establece la creación de un nuevo cargo dentro del Departamento de Medio Ambiente: un Gerente de Proyectos de Justicia Ambiental, encargado de impulsar políticas equitativas en este ámbito. Además, se conformará una Junta Asesora de Justicia Ambiental compuesta por representantes de comunidades afectadas, expertos en salud pública, organizaciones sin fines de lucro y actores del sector privado. Esta junta tendrá la función de revisar estudios de impacto y asesorar sobre decisiones relacionadas con el desarrollo urbano.
La ordenanza se inspira en el legado de Hazel Johnson, reconocida como la “madre de la justicia ambiental”, y toma como base los hallazgos del Informe de Evaluación de Impacto Acumulativo de 2023. Este informe identificó las zonas de Chicago más afectadas por múltiples fuentes de contaminación y sirvió de guía para construir una normativa más equitativa y responsable.
Según investigaciones del Metropolitan Planning Council, los vecindarios con mayor presencia de población negra y latina son los más propensos a estar zonificados para actividades de manufactura pesada, lo que los expone a mayores riesgos de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. El alcalde Johnson subrayó que el desarrollo económico no puede darse a costa de la salud de estas comunidades y que Chicago debe liderar a nivel nacional en la protección del medio ambiente y la equidad.
Cheryl Johnson, hija de Hazel Johnson y directora de la organización People for Community Recovery, calificó la ordenanza como un paso histórico, señalando que por fin se reconoce la necesidad de que las comunidades afectadas participen en la toma de decisiones sobre transporte, uso del suelo, permisos y más. Por su parte, organizaciones como LVEJO destacaron que esta medida permitirá frenar nuevas fuentes de contaminación antes de que se instalen, y que los residentes finalmente tendrán voz en un proceso que históricamente los ha excluido.
En definitiva, esta ordenanza representa un cambio de paradigma en la planificación urbana de Chicago: busca construir un sistema más justo, predecible y transparente, que impulse el crecimiento económico sin comprometer la salud y el bienestar de las comunidades históricamente marginadas.




