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Pequeñas empresas consideran insuficiente el acuerdo entre Visa y Mastercard

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Redacción ECH

La aprobación preliminar de un acuerdo antimonopolio por 38.000 millones de dólares entre Visa, Mastercard y millones de comercios estadounidenses ha sido recibida con cautela por las organizaciones que representan a las pequeñas empresas.

Aunque el pacto promete una reducción limitada de las llamadas swipe fees —las comisiones que pagan los comerciantes cada vez que un cliente utiliza una tarjeta de crédito—, numerosos sectores sostienen que la medida no resuelve el problema estructural de falta de competencia en el mercado de pagos electrónicos.

La reacción más contundente llegó de la Federación Nacional de Negocios Independientes (NFIB), una de las principales organizaciones de representación de pequeñas empresas en Estados Unidos. Josh McLeod, director de Relaciones con el Gobierno Federal de la entidad, afirmó que, si bien cualquier alivio es bienvenido, la decisión judicial no ataca la raíz del problema.

“Mientras Visa y Mastercard sigan fijando las tasas de intercambio para cada banco que emite una tarjeta de crédito, los precios anticompetitivos seguirán existiendo y las pequeñas empresas continuarán siendo exprimidas con las comisiones por transacción”, señaló la organización.

Un conflicto de dos décadas

El litigio comenzó en 2005, cuando millones de comerciantes acusaron a Visa, Mastercard y diversos bancos emisores de coordinar prácticas que mantenían artificialmente elevadas las comisiones cobradas por el procesamiento de pagos con tarjetas de crédito. Tras años de disputas judiciales y varios intentos fallidos de acuerdo, el juez federal Brian Cogan otorgó esta semana una aprobación preliminar a una nueva propuesta de conciliación.

El acuerdo contempla una reducción promedio de 0,1 puntos porcentuales en las comisiones de intercambio durante cinco años, además de límites a ciertas tarifas aplicables a tarjetas de consumo. También concede a los comercios una mayor flexibilidad para aceptar o rechazar determinadas categorías de tarjetas.

Sin embargo, grupos empresariales consideran que los beneficios son modestos frente al tamaño del problema. Según datos presentados durante el caso, las comisiones de intercambio generaron aproximadamente 118.800 millones de dólares en ingresos para las redes de tarjetas durante 2025, con una tasa promedio cercana al 2,36 % por transacción.

El peso de las comisiones sobre los pequeños negocios

Para las pequeñas empresas, las comisiones por pagos con tarjeta representan un costo difícil de absorber. A diferencia de las grandes cadenas minoristas, los comercios independientes suelen tener menor capacidad de negociación y márgenes de ganancia más reducidos.

La NFIB ha argumentado reiteradamente que estas tarifas limitan la capacidad de los negocios para contratar personal, invertir en crecimiento o mantener precios competitivos para los consumidores. En algunos casos, sostiene la organización, los costos asociados a los pagos electrónicos amenazan incluso la viabilidad financiera de establecimientos locales.

La creciente dependencia de los pagos digitales ha agravado la situación. En sectores como restaurantes, tiendas minoristas y servicios personales, las transacciones con tarjeta representan una porción cada vez mayor de las ventas, convirtiendo las comisiones en un gasto operativo permanente.

La propuesta alternativa: más competencia

Ante este escenario, la NFIB y otras organizaciones empresariales están impulsando la aprobación de la Ley de Competencia de Tarjetas de Crédito (Credit Card Competition Act), una iniciativa bipartidista que busca introducir más competencia en el procesamiento de pagos.

La propuesta obligaría a los grandes bancos emisores a habilitar múltiples redes para procesar las transacciones realizadas con sus tarjetas, permitiendo a los comerciantes elegir la opción más conveniente en términos de costos. Sus defensores sostienen que un sistema con más competencia reduciría las comisiones de manera más efectiva que los acuerdos judiciales puntuales.

Según una encuesta de la NFIB, el 92 % de sus afiliados considera que los propietarios de pequeñas empresas deberían tener derecho a elegir entre distintas redes de procesamiento de pagos.

Un debate que seguirá abierto

Por su parte, Visa sostiene que el acuerdo proporcionará un alivio significativo a comercios de todos los tamaños, incluyendo menores tarifas, mayor flexibilidad para gestionar pagos y nuevas herramientas de educación financiera para comerciantes.

No obstante, la oposición de grupos empresariales y grandes minoristas sugiere que la controversia está lejos de concluir. Diversas asociaciones ya han adelantado que podrían presentar nuevas objeciones antes de la aprobación definitiva del acuerdo.

Para las pequeñas empresas, la cuestión va más allá de una reducción temporal de tarifas. El debate gira en torno a quién controla el mercado de pagos electrónicos y si los comercios tendrán, en el futuro, un poder real para negociar los costos de aceptar tarjetas de crédito.

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