Redacción El Chicago Hispano
Por tercera ocasión el concejal Ray López, del distrito 15 de Chicago, intenta la aprobación de una ordenanza que proteja a los animales de la “crueldad climática extrema”, estableciendo lo que los dueños de mascotas pueden y no pueden hacer, particularmente durante el clima frío y caliente.
El concejal López, amante de los perros, expone en su propuesta que las mascotas deben disfrutar jugar en el parque cuando hace frío, nieva, o en el calor y la lluvia, pero no deberían quedarse al aire libre y desatendidos, como sucede en muchos caso donde hay malos dueños.
La propuesta del concejal, estancada dos veces en el Concejo Municipal, refuerza la ordenanza de Chicago contra la crueldad animal, y establece multa de $5,000 por día por cada infracción, además de obligar la entrega de la mascota.
Sanciona el no proporcionar atención médica “razonablemente necesaria” de acuerdo con “estándares veterinarios comúnmente aceptados”, lo que incluye la vacuna antirrábica requerida, manejo adecuado en caso de herida o enfermedad, y separación de otros animales para evitar contagios.
Prohibe abandonar o liberar intencionalmente a cualquier animal en cualquier vía pública o en cualquier lugar donde pueda sufrir; también penaliza no proporcionar a un animal bajo su cuidado comida, agua, aire o refugio sanitario apropiados, incluida la correcta ventilación.
La ordenanza especifica que los dueños de los animales tienen prohibido: atar a cualquier perro en propiedad privada por más de dos horas consecutivas, “las perras en celo no podrían estar solas por ningún período de tiempo”.
Además, atar a cualquier animal al aire libre por cualquier período de tiempo entre las 10 p.m. y las 6 a.m., o por más de 30 minutos durante el día cuando las temperaturas son inferiores a 45 grados Fahrenheit o durante cualquier aviso meteorológico asociado.
La excepción al no atar solo se justificará si hay un refugio apropiado accesible para el animal, “que sea lo suficientemente grande para que el perro se levante y se dé la vuelta”, “con la entrada cubierta por un material flexible a prueba de viento o una puerta que se cierre sola”.
El refugio “debe contener ropa de cama limpia y seca” de un material aislante que no retenga la humedad, “como paja de suficiente profundidad para que el perro pueda excavar”. Debe ser grande para que el animal se mueva con libertad, y estar protegido del exceso de calor y frío.






