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Moody’s rebajó la calificación crediticia de Estados Unidos

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Redacción ECH

La agencia calificadora Moody’s rebajó la calificación crediticia de Estados Unidos de Aaa a Aa1, una decisión histórica que deja al país sin la nota máxima por parte de las tres grandes agencias —Moody’s, S&P Global y Fitch—, generando inquietudes en los mercados financieros y en el ámbito político.

La decisión se sustenta en el deterioro fiscal sostenido del país, con una deuda pública creciente, altos intereses a pagar y una clase política incapaz de alcanzar acuerdos duraderos para revertir el déficit estructural. Según Moody’s, si no se adoptan reformas fiscales significativas, la deuda federal podría alcanzar el 134 % del PIB para el año 2035, un nivel que pondría en riesgo la estabilidad económica a largo plazo del país.

“El aumento del gasto sin una fuente estable de ingresos está debilitando la capacidad del Gobierno para manejar futuras crisis económicas o fiscales”, advirtió la agencia en su informe.

Con esta rebaja, Moody’s se alinea con otras agencias. Standard & Poor’s, por ejemplo, retiró su calificación Aaa en 2011, tras una crisis presupuestaria, y Fitch lo hizo en agosto de 2023, citando preocupaciones similares.

Economistas y legisladores han reaccionado con preocupación. Si bien la calificación Aa1 sigue siendo alta, representa una señal de advertencia que podría traducirse en mayores costos de endeudamiento para el Gobierno federal y una menor confianza de los inversores. A su vez, podría afectar indirectamente las tasas de interés en préstamos hipotecarios, estudiantiles y de consumo.

Según datos del Fondo Monetario Internacional, la deuda bruta de EE. UU. ya supera el 120 % del PIB y continúa creciendo. La Oficina Presupuestaria del Congreso ha advertido que sin recortes al gasto o aumentos de impuestos, el déficit anual superará el billón y medio de dólares en los próximos años.

Moody’s enfatizó que aún considera que EE. UU. mantiene una economía sólida, un sistema financiero robusto y una moneda de reserva global. Sin embargo, reiteró que “la falta de acción política concreta” pone en riesgo esos fundamentos.

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