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Miles de personas marcharon en Chicago contra el despliegue de agentes federales 

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Redacción El Chicago Hispano

Más de un mes después de que el presidente Donald Trump enviara agentes federales al área metropolitana de Chicago como parte de una operación masiva de deportación, decenas de miles de manifestantes salieron a las calles este sábado 18 para expresar su rechazo. 

Con pancartas, cánticos y un mensaje común, los participantes del llamado “No Kings” recorrieron el centro de la ciudad denunciando lo que consideran un comportamiento autoritario por parte del mandatario.

“Hey, hey, ho, ho, Donald Trump has got to go”, coreaban los manifestantes mientras avanzaban por las calles del centro. La marcha, que reunió a multitudes en Grant Park y otras zonas del Loop, se convirtió en una muestra masiva de descontento hacia las políticas del Gobierno federal, especialmente el envío de agentes del Departamento de Seguridad Nacional a Chicago y los suburbios. 

Según la Casa Blanca, dichos agentes tienen la misión de detener a inmigrantes sin estatus legal, en particular a quienes tengan antecedentes criminales. Sin embargo, el operativo ha sido acusado de generar abusos, arrestos erróneos y confrontaciones violentas con manifestantes pacíficos.

El alcalde Brandon Johnson y el gobernador JB Pritzker han criticado duramente la operación, calificándola de innecesaria y peligrosa. En su discurso en Grant Park, Johnson declaró que no se “doblegará ni retrocederá ante el autoritarismo”, y añadió: “Donald Trump está usando al ICE como su fuerza militar privada, pero en Chicago decimos con absoluta claridad: no queremos tropas en nuestra ciudad”.

El operativo, conocido como “Operation Midway Blitz”, ha provocado confusión y temor en vecindarios de inmigrantes del noroeste y el suroeste de Chicago, donde se han reportado casos de detenciones injustificadas de ciudadanos estadounidenses. Organizaciones locales como Pilsen Neighbors Community Council y Latinos Progresando denunciaron un “ambiente de persecución” y exigieron transparencia al Departamento de Seguridad Nacional.

La manifestación del sábado, considerada una de las más grandes en la ciudad desde las protestas por justicia racial de 2020, se desarrolló de manera pacífica a pesar de las tensiones. Según estimaciones de la policía, entre 60,000 y 100,000 personas participaron en la movilización, colmando las calles del centro. 

Familias, estudiantes, activistas y líderes comunitarios marcharon con carteles que decían “ICE Out”, “Hands Off” y “No Kings, Only People”. Mientras tanto, la Administración Trump y algunos funcionarios republicanos han presentado las protestas como obra de “radicales violentos de izquierda”.

Por otro lado, la organización detrás de los eventos “No Kings”, el Indivisible Project, dice estar comprometida con la “acción no violenta” y asegura haber capacitado a decenas de miles de personas en seguridad y desescalada. Según los organizadores, esto se ha vuelto especialmente importante ante el aumento de la violencia política en todo el país.

Las protestas “No Kings” no se limitaron a Chicago: se replicaron en más de 2,000 ciudades de Estados Unidos, incluidas Nueva York, Washington D.C., Atlanta y San Francisco, como parte de un “día nacional de desafío” convocado por organizaciones civiles y grupos de derechos humanos.

Figuras republicanas como el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y el líder de la mayoría, Steve Scalise, criticaron las marchas, calificándolas de “rally antiamericano”. Sin embargo, los manifestantes insistieron en que su mensaje no es de odio, sino de resistencia democrática. “Cuando el pueblo está unido, la justicia prevalece”, concluyó Johnson desde el escenario en Grant Park.

En general, los estadounidenses siguen profundamente divididos respecto a la figura de Trump. Una encuesta reciente de Reuters/Ipsos reveló que solo el 40 % aprueba su gestión como presidente, mientras que el 58 % la desaprueba. Estas cifras lo sitúan en el mismo nivel promedio de su primer mandato, pero por debajo del 47 % que obtuvo al asumir su segundo período en enero.

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