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Más restricciones a fiestas y grandes reuniones en Chicago

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Una nueva fuerza de trabajo de la ciudad está tomando medidas enérgicas contra fiestas, eventos y grandes reuniones en edificios comerciales y residenciales, como forma de combatir el acelerado incremento de nuevos casos de contagio de coronavirus.
Rosa Escareño, Comisionada de Asuntos Comerciales y Protección al Consumidor (BACP) formó el grupo de trabajo que incluye a otros tres departamentos de la ciudad: Policía, Bomberos y Edificios. Su objetivo es “investigar informes de grandes fiestas y de cerrarlas antes de que comiencen”, según dijo a medios periodísticos.
Durante el primer fin de semana de operaciones el grupo de trabajo llevó a cabo 23 investigaciones sobre reuniones masivas. Eso dio como resultado cinco órdenes de cese y desistimiento de lugares públicos convertidos en centros ilegales de diversión, así como tres clausuras inmediatas, incluida una en el almacén Trap Warehouse, en Humboldt Park.
Escareño aseguró que mientras que la gran mayoría de las empresas siguen las reglas, la ciudad ha visto un aumento en los informes de eventos peligrosos, reuniones y fiestas tanto en lugares comerciales como residenciales, lo que contribuye en gran medida al incremento de contagios de coronavirus.
El nuevo esfuerzo de la ciudad utiliza las quejas al 311 y 911  así como el monitoreo de las redes sociales para detectar esos encuentros masivos y tomar medidas enérgicas. La estrategia hará que los planificadores de eventos y los asistentes a la fiesta sean responsables de los requisitos de salud, como respetar la norma del 25 por ciento de la capacidad del lugar o un máximo de 50 personas, agregó Escareño.
La fiesta en el almacén de Humbolt Park fue planeada para el viernes 31 de julio, a partir de las 10 p.m. y hasta las 4 a.m. del sábado, con boletos a $20 vendidos en la puerta, según una página de Eventbrite. Cuando llegaron  integrantes del grupo de trabajo se encontraron con un grupo más grande de lo permitido, sin cubre-bocas y sin distanciamiento social, además de funcionar y repartir licor sin licencia.
Por otra parte, Escareño informó que más de 250 bares y restaurantes recibieron un permiso temporal para operar afuera de sus instalaciones, con el fin de evitar que esos establecimientos cierren de nuevo ante la prohibición de vender bebidas en interiores para frenar el aumento de contagios del virus entre jóvenes.
A los negocios que sirven alcohol sin una licencia de alimentos se les permitió operar temporalmente en su banqueta, pero sólo si identifican un establecimiento de alimentos asociado para garantizar que los clientes puedan pedir comida con su bebida, mantienen al menos 6 pies de distancia con los peatones, y colocan una barrera para marcar su área de servicio en la calle.
Recomendó que los dueños de esos negocios coloquen carteles para informar a los clientes, y que llamen al 911 si se vuelven agresivos, se niegan a usar cubre-bocas y/o mantener la distancia social. “Necesitan establecer protocolos fuertes. Y deberían rechazar ofrecer servicio si las personas no se adhieren a las pautas ”, dijo.