Redacción Negocios Now
Chicago State University, la única universidad de mayoría negra del estado y ubicada en el extremo sur de la ciudad, logró inscribir la clase de primer año más grande de los últimos diez años, según reportó La Voz.
La institución, que en el pasado reciente ha sufrido fuertes bajas de inscripción y serios problemas financieros, vio crecer su matrícula de pregrado en un 15 % y prácticamente duplicó el tamaño de su cohorte de primer año: pasó de 135 a 286 estudiantes. El aumento fue tan significativo que la universidad tuvo que abrir más secciones de cursos y revisar la disponibilidad de camas en las residencias.
A nivel estatal, las inscripciones de pregrado en las universidades públicas crecieron un 3,7 %, de acuerdo con datos oficiales difundidos esta semana. Detrás de ese repunte están, sobre todo, los estudiantes de color: la cantidad de estudiantes negros aumentó más de un 10 %, mientras que la de estudiantes latinos subió más de un 9 %.
Esos avances se suman a una tendencia de recuperación gradual desde los mínimos alcanzados durante la pandemia de COVID-19. Aunque la matrícula total todavía no vuelve a los niveles de hace una década, el crecimiento de este año fue más fuerte que en los anteriores.
Las autoridades estatales vinculan esta mejoría con inversiones recientes en educación superior, que incluyen más recursos para las universidades públicas y un incremento en los fondos de ayuda financiera para estudiantes. Aun así, las instituciones que atienden a comunidades históricamente marginadas, como Chicago State, siguen arrastrando las consecuencias de años de desinversión.
Entre 2000 y 2023, la legislatura de Illinois recortó casi a la mitad el gasto estatal en educación superior. En 2016, durante el prolongado conflicto presupuestario bajo el gobernador Bruce Rauner, Chicago State University estuvo al borde de la quiebra.
Con la llegada del gobernador JB Pritzker se han recuperado parte de los fondos, pero, según una comisión estatal creada para estudiar el financiamiento universitario, tanto Chicago State como otras universidades públicas siguen lejos de recibir los recursos necesarios.
Esa comisión ha planteado una nueva fórmula de financiamiento, pensada para estabilizar los aportes y repartirlos de manera más equitativa, pero la propuesta no ha logrado avanzar en la legislatura.
El repunte de las inscripciones se da, además, en un contexto político complicado. Durante meses, la administración Trump impulsó recortes y cambios en políticas federales que afectaron a las universidades públicas, entre ellos la pérdida de ciertos fondos para subvenciones y la caída en la llegada de estudiantes internacionales debido a ajustes en inmigración.
Este último punto golpea especialmente a las finanzas de las instituciones, ya que los estudiantes extranjeros suelen pagar matrículas mucho más altas y ayudan a subsidiar el costo para los estudiantes residentes.
Aun así, el aumento de matrículas sugiere que muchos jóvenes siguen viendo la universidad como una vía válida para mejorar sus oportunidades, pese a la pandemia y al encarecimiento de la educación, que han llevado a algunos a cuestionar si realmente vale la pena ir a la universidad.







