Los comentarios falsos de Aaron Rodgers sobre el COVID-19

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Esta historia apareció por primera vez en FactCheck.org.

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Aaron Rodgers, el mariscal de campo y estrella de los Green Bay Packers, acaparó titulares después de contraer COVID-19 y justificar su decisión de no vacunarse con una seguidilla de afirmaciones falsas y engañosas que ya han sido rebatidas reiteradamente por verificadores de información.

El 3 de noviembre el público supo no solo que Rodgers había contraído el COVID-19, sino también que no estaba vacunado, pese a haberle dicho a reporteros en agosto que estaba “inmunizado” contra el COVID-19. Cuando le preguntaron si estaba vacunado durante una conferencia de prensa el 26 de agosto, Rodgers respondió: “Sí, me inmunizaron. [… ] Hay chicos en el equipo que no se han vacunado. Creo que es una decisión personal. No voy a juzgarlos”.

Debido a que Rodgers contrajo COVID-19 y no se había vacunado, el designado en tres ocasiones como el Jugador Más Valioso de la NFL tuvo que aislarse durante 10 días antes de poder jugar, dejando al equipo sin su mejor mariscal de campo en el partido que perdió el domingo 14 de noviembre ante Kansas City.

En una entrevista concedida el 5 de noviembre a “The Pat McAfee Show”, Rodgers criticó los protocolos de la NFL y emitió una ráfaga de declaraciones imprecisas sobre las vacunas y los tratamientos contra el COVID-19.

Durante la entrevista, Rodgers planteó una distinción entre vacunación e inmunización, alegando que él no había mentido sobre su estado de vacunación porque se había “inmunizado” a través de un tratamiento homeopático.

El jugador no brindó detalles sobre el tratamiento, pero es imposible tener inmunidad contra el coronavirus sin una infección anterior o una vacuna. La homeopatía es un tipo de medicina alternativa cuya efectividad contra cualquier enfermedad tiene poco respaldo científico, según el Centro Nacional para la Salud Integral y Complementaria.

Cuatro días más tarde, Rodgers regresó al programa y admitió que “confundí a algunas personas sobre mi estado” de vacunación, pero luego agregó: “mantengo las cosas que dije”.

“Mire, yo compartí una opinión que es polémica, entiendo; y confundí a algunas personas sobre mi estado, de lo cual asumo plena responsabilidad, de esos comentarios”, dijo Rodgers el 9 de noviembre en el programa de McAfee. “Pero al final, tengo que mantenerme fiel a quién soy y a lo que creo, y mantengo las cosas que dije”.

Aquí revisamos sus comentarios y lo que hemos publicado previamente sobre esas afirmaciones.

Los no vacunados son más propensos a contraer COVID-19 y tener casos severos

Según las cifras más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), en el mes de agosto, durante el cual la variante delta representó casi todas las infecciones, las personas no vacunadas tenían 6,1 veces más probabilidades de infectarse y 11,3 veces más probabilidades de morir de COVID-19 que las personas completamente vacunadas. Pero Rodgers afirmó falsamente: “Esta idea de que se trata de una pandemia de los no vacunados, es simplemente una mentira total”.

Algunas estadísticas también sugieren que las personas vacunadas que contraen la infección son menos propensas a transmitir el coronavirus que las que no están vacunadas. Y tener más personas no vacunadas en una población da pie a una mayor transmisión viral.

“Mientras más personas sin vacunar hay en una comunidad, los gérmenes tienen más posibilidades de propagarse. Ello significa que los brotes son más difíciles de controlar y que todo el mundo corre un riesgo mayor de exponerse, incluyendo las personas vacunadas”, explicó el Hospital de Niños de Filadelfia en un artículo sobre vacunas publicado en 2017.

Ninguna vacuna es 100% efectiva

Si bien los estudios han demostrado que las vacunas contra el COVID-19 que se aplican en Estados Unidos son muy eficaces en la prevención de enfermedades sintomáticas, estas no son 100% efectivas. Algunos casos, hospitalizaciones e incluso muertes se prevén entre individuos vacunados. Pero Rodgers se preguntó cómo las vacunas pueden ser “tan magníficas” si aún hay vacunados contagiándose.

“Si la vacuna es tan buena, ¿por qué algunas personas aún están contrayendo COVID y propagando COVID y, desafortunadamente, muriendo de COVID?”, se preguntó.

Tal como dijimos, las estadísticas sobre infecciones por COVID-19 en EE. UU. muestran que el riesgo de contraer la enfermedad y de morir por ella es mayor entre los no vacunados.

Y estudios muestran que si bien la efectividad de las vacunas contra la infección ha disminuido levemente con la variante delta, las vacunas aún ofrecen una protección importante. De hecho, un estudio publicado en New England Journal of Medicine a fines de julio por investigadores británicos determinó que la vacuna de dos dosis de Pfizer/BioNTech tenía una efectividad del 88% en la prevención de enfermedades sintomáticas contra delta.

No está demostrado que la ivermectina sea efectiva contra el COVID-19

Rodgers dijo que estaba tomando la medicina antiparasitaria ivermectina, promocionando un medicamento que no se ha demostrado que beneficie a pacientes con COVID-19. Rodgers afirmó erróneamente que los fármacos que Merck y Pfizer estaban probando eran “versiones caras de la ivermectina”, insinuando que las empresas farmacéuticas se oponen al uso de la ivermectina porque su lucro sería menor.

“Merck va a sacar una pastilla. Usted sabe, Pfizer va a sacar una pastilla que va a ayudar. Ya sabe, es básicamente la versión cara de la ivermectina. ¿Por qué las personas odian la ivermectina? No solamente porque [el expresidente Donald] Trump la promovió, sino porque es un genérico barato. No se puede ganar dinero con ella”, dijo Rodgers.

Tal como hemos reportado, los Institutos Nacionales de Salud cuentan más de 70 estudios sobre la seguridad y la efectividad de la ivermectina para tratar o prevenir el COVID-19 en humanos, pero las estadísticas no han sido concluyentes. Numerosos ensayos clínicos continúan evaluando al medicamento. Los funcionarios de salud han advertido a la población que no se automediquen ni ingieran ivermectina destinada para ganado, la cual viene en dosis que pueden resultar tóxicas para los humanos. La ivermectina para humanos ha sido aprobada solamente para tratar algunas enfermedades causadas por parásitos, tales como la estrongiloidiasis intestinal y la oncocercosis, los piojos y algunas afecciones de la piel.

Un gran ensayo aleatorio no halló beneficios en el uso de ivermectina para adultos no hospitalizados de alto riesgo, pero sí encontró beneficios en el uso de otro fármaco de bajo costo, el antidepresivo fluvoxamina; lo que contradice la sugerencia de Rodgers de que la búsqueda de lucro atenta contra la aprobación de medicinas baratas para tratar el COVID-19.

Pfizer y Merck han anunciado resultados positivos de ensayos clínicos para pastillas que son fáciles de tomar y que combaten la enfermedad, pero las medicinas antivirales son muy diferentes a la ivermectina, contrario a la aseveración falsa de Rodgers, la cual ha estado circulando en las redes sociales.

Y más tratamientos no verificados

Tal como hemos explicado, no hay cura para el COVID-19 y solo hay algunos tratamientos sustentados en evidencias disponibles.

Rodgers dijo que estaba tomando varias medicinas o vitaminas, de las cuales solamente una es un tratamiento para el COVID-19 autorizado por la FDA. “He estado tomando anticuerpos monoclonales, ivermectina, zinc, vitamina C y D, HCQ [hidroxicloroquina], y me siento increíble”, dijo.

Basándose en los hallazgos de ensayos controlados aleatorios, la FDA ha autorizado el uso de varios anticuerpos monoclonales contra el SARS-CoV-2 para pacientes con enfermedad leve a moderada y que enfrentan un alto riesgo de padecer un COVID-19 severo.

Ensayos controlados aleatorios no han demostrado que la “HCQ”, las siglas de la medicina antimalárica hidroxicloroquina, beneficie a los pacientes de COVID-19. Hay estudios en marcha para determinar si el medicamento puede prevenir el COVID-19.

No hay evidencia directa de que la vitamina D pueda ayudar a pacientes con COVID-19, pero los científicos continúan estudiándola. Los expertos sí aconsejan obtener la cantidad recomendada a través de alimentos o suplementos, sin importar si la persona padece de la enfermedad o no.

No hay evidencias suficientes para que los Institutos Nacionales de Salud emitan una recomendación a favor o en contra de tomar zinc o vitamina C para tratar el COVID-19. El uso prolongado de zinc puede ser perjudicial, y la agencia aconseja no tomar cantidades superiores a la cantidad diaria permitida fuera de un ensayo clínico.

Temor de infertilidad es infundado

Rodgers dijo que una de las razones por la cual seguía sin vacunarse eran temores infundados sobre las vacunas contra el COVID-19 y la fertilidad. “El próximo gran capítulo de mi vida, yo creo, es ser padre”, dijo. “Y que yo sepa, no ha habido estudios a largo plazo sobre la esterilidad o problemas de fertilidad relacionados con las vacunas. Así que eso fue algo que definitivamente me preocupaba”.

Si bien es cierto que no ha habido estudios a largo plazo, no hay evidencia de que las vacunas contra el COVID-19 tengan un impacto negativo sobre la fertilidad. Las redes sociales han estado inundadas con reportes sobre supuestos problemas de fertilidad por las vacunas, pero no hay nada que los fundamente.

Tal como escribimos después de que varias publicaciones dudosas señalaran que las vacunas podrían causar “infertilidad masculina masiva”, no hay estadísticas que sustenten esa idea, y de hecho, los estudios realizados hasta la fecha muestran que la vacunación contra el COVID-19 no tiene efecto alguno sobre el semen.

Un estudio publicado el 17 de junio en Journal of the American Medical Association, por ejemplo, no halló “ninguna disminución sustancial en ningún parámetro de esperma” en hombres saludables después de que recibieran la segunda dosis de una vacuna de ARNm contra el COVID-19.

Es posible que el conteo de semen disminuya temporalmente si una persona vacunada experimenta fiebre, pero no es un efecto secundario específico de las vacunas contra el COVID-19. Eso también puede ocurrir, y de manera más severa, si alguien se enferma con el coronavirus.

Los CDC también han indicado que no hay evidencia de que alguna vacuna cause efectos nocivos en la fertilidad femenina o masculina. Por lo tanto, aunque no puede excluirse un impacto de las vacunas en la reproducción, no tendría precedente alguno y sería contrario a la evidencia existente. La agencia recomienda que todas las personas elegibles, incluyendo quienes intentan concebir o planean tener un hijo más adelante, se vacunen.

La ‘mejor’ inmunidad es la inmunidad ‘híbrida’

Dos veces durante su entrevista con McAfee, Rodgers realizó afirmaciones falsas sobre la inmunidad natural.

“Tendré ahora la mejor inmunidad posible, según el estudio con 2,5 millones de personas en Israel, en el que [dicen que] las personas que contraen COVID y se recuperan tienen la inmunidad más fuerte”, dijo.

Posteriormente, repitió el comentario. “La inmunidad natural es muy importante. Y la inmunidad natural no ha sido parte de la conversación. Pero los estudios más recientes, y tengo 30 sobre los que puedo comentar, muestran cuán importante es la inmunidad natural”, dijo. “Y de hecho, si usted contrajo COVID y se recuperó, ese es el mejor refuerzo a la inmunidad que usted pueda tener”.

Numerosos estudios ya han demostrado que la inmunidad que le sigue a la infección es fuerte y parece ser duradera para la mayoría de las personas (aunque no es un “refuerzo” a menos que el cuerpo ya haya sido expuesto previamente). Aún está en debate si la inmunidad por vacunación es inferior (la evidencia es mixta) pero está claro que la inmunidad natural no es la “mejor” inmunidad al coronavirus.

Ese superlativo, tal como hemos explicado, se aplica a las personas que se han infectado y que también han sido vacunadas, o lo que en ocasiones se le denomina inmunidad “híbrida”. Los CDC recomiendan que las personas que previamente tuvieron COVID-19 se vacunen porque se desconoce cuánto dura la inmunidad natural y porque la vacunación aun puede beneficiarlos.

No se sabe con certeza a cuál estudio israelí se refirió Rodgers, pero es posible que sea uno sobre el cual hemos reportado previamente, que ha recibido una interpretación similar en las redes sociales. El estudio, que fue compartido en un servidor de estudios no publicados el 25 de agosto y que aún no ha sido revisado por otros científicos, hizo un análisis retrospectivo y concluyó que las infecciones con la muy transmisible variante delta eran más probables en personas vacunadas con la vacuna de Pfizer/BioNTech que en personas que habían contraído previamente el coronavirus y no se habían vacunado. Pero es importante mencionar que el estudio también concluyó que una dosis de la vacuna aumentó la protección en quienes sobrevivieron la infección — conclusión que Rodgers omitió.

El estudio empleó historiales médicos de una organización de salud en Israel que incluye a 2,5 millones de personas, pero no incluyó esa misma cantidad de personas en el análisis.

El diario israelí Haaretz también refutó los comentarios de Rodgers, citando a varios expertos israelíes que enfatizaron la importancia de obtener al menos una dosis de la vacuna después de la infección.

Incluso si la inmunidad natural termina siendo superior a la inmunidad inducida por la vacuna, eso no significa que las personas no debieran vacunarse, ya que el objetivo de la vacunación es obtener inmunidad sin tener que enfermarse.

Tal como uno de los expertos israelíes dijo a Haaretz, “Es cierto que recuperarse del Covid crea una fuerte respuesta inmune, aunque no dura para siempre, se desvanece con el tiempo. Pero lo más importante es que para tenerla, primero necesita enfermarse y sobrevivir ileso”.

Traducido por Luis Alonso Lugo.

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre las decisiones editoriales de FactCheck.org, y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.

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