Redacción ECH
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha incrementado el número de inmigrantes sometidos a monitoreo electrónico en las últimas semanas, según datos oficiales.
Actualmente, 29.089 extranjeros en todo el país portan grilletes en los tobillos como parte del programa de Alternativas a la Detención (ATD), una estrategia que combina control remoto con libertad supervisada.
El objetivo del gobierno de Donald Trump es mantener una vigilancia estricta tanto sobre los 58.766 inmigrantes detenidos en centros de reclusión como sobre aquellos que permanecen en libertad mientras esperan una resolución judicial.
La presión sobre el sistema, con más detenciones que capacidad en los albergues, ha convertido al monitoreo electrónico en una herramienta clave por su bajo costo y eficacia.
El programa ATD, vigente desde hace dos décadas, permite a los migrantes continuar sus procesos en casa bajo estricta supervisión. Además de grilletes y pulseras electrónicas, se utiliza la aplicación móvil SmartLINK, que ya controla a 148.717 personas mediante registros fotográficos, notificaciones automáticas y calendarios de audiencias. En total, 181.401 migrantes participan actualmente en este esquema.
El costo también es un factor determinante: mantener a una persona bajo vigilancia digital cuesta menos de 4,20 dólares diarios, frente a los 152 dólares por día de un detenido en un centro tradicional.
Según ICE, el gasto total en monitoreo supera los 230.000 dólares diarios. Aunque el Gobierno lo defiende como un sistema de “cumplimiento efectivo”, activistas lo critican como una “jaula digital” que limita la libertad de los inmigrantes y extiende el control del Estado más allá de los centros de detención.







