Redacción ECH
Con la llegada de un nuevo año, muchos estadounidenses ven en 2026 una oportunidad para recomponer sus finanzas personales. Según un estudio reciente de Fidelity Investments, el 64 % de los encuestados está considerando fijarse un propósito financiero para el año entrante, un aumento frente al 56 % registrado el año anterior.
El dato refleja una creciente preocupación por la estabilidad económica del hogar, marcada por el aumento del costo de vida y por reveses financieros sufridos en los últimos meses.
El informe revela que las prioridades se han mantenido estables respecto de años anteriores. Ahorrar más dinero encabeza la lista de objetivos, citado por el 44 % de los participantes, seguido por reducir deudas (36 %) y gastar menos (30 %). La tendencia confirma un giro hacia metas de corto plazo, como la creación de fondos de emergencia o el alivio de cargas financieras inmediatas, por encima de objetivos de largo alcance.
La presión emocional que acompaña estas decisiones es notable. Más de la mitad de los estadounidenses, un 55 %, afirma sentirse abrumado por su situación financiera, mientras que el 31 % describe su relación con el dinero como estresante. El impacto es particularmente fuerte entre los millennials y la generación Z, los grupos que reportan mayores niveles de ansiedad financiera.
Las preocupaciones más frecuentes incluyen la dificultad para ahorrar después de pagar las cuentas mensuales, el temor a no poder cubrir gastos básicos, la incertidumbre sobre los costos de atención médica en la jubilación y la duda sobre si los ahorros actuales serán suficientes para retirarse según lo planeado.
Estos temores se intensifican en un contexto en el que casi tres de cada cuatro estadounidenses atravesaron algún tipo de contratiempo financiero en el último año, desde gastos imprevistos hasta la pérdida de ingresos.
De hecho, el estudio señala que un 72 % experimentó un revés económico en 2025 y que un 33 % siente que dispone de significativamente menos dinero debido al aumento de los precios.
Estos factores ayudan a explicar por qué el fortalecimiento del ahorro y la preparación para emergencias se han convertido en prioridades centrales.
Sin embargo, el panorama no es exclusivamente pesimista. A pesar de las dificultades, el informe también detecta un tono de cauto optimismo. Un 70 % de los encuestados considera que su situación financiera es mejor o similar a la de hace un año, y un 43% afirma sentirse en mejor posición económica que hace cinco años, una mejora frente al estudio previo.
En conjunto, los resultados muestran a una población consciente de sus desafíos financieros, enfocada en la prudencia y el control del gasto, pero que aún mantiene expectativas positivas de mejora.







