Redacción ECH
Elon Musk afirmó que dentro de entre 10 y 20 años el trabajo será opcional y el dinero dejará de ser relevante, gracias a los avances en inteligencia artificial (IA) y robótica.
Según el CEO de Tesla, millones de robots en la fuerza laboral podrían producir una abundancia tan grande de bienes y servicios que trabajar se parecería más a un pasatiempo que a una necesidad económica.
Musk comparó el futuro del trabajo con cuidar un huerto: hoy puedes ir al supermercado y comprar verduras, pero también puedes plantarlas en tu jardín, aunque sea más difícil, simplemente porque te gusta hacerlo. Para él, así será el empleo: algo que se hace por gusto, no porque uno lo necesite para sobrevivir.
En su visión, la IA y los robots terminarán creando un escenario de postescasez, similar al que aparece en las novelas de ciencia ficción de Iain M. Banks, donde el dinero ya no existe y las necesidades materiales están cubiertas por sistemas automatizados.
Musk ha llegado a hablar de un “ingreso universal alto” que sostendría a la población en un mundo donde casi nadie tendría que trabajar, aunque no ha dado detalles de cómo se implementaría.
Esta idea coincide en parte con planteamientos como los de Sam Altman, CEO de OpenAI, que ha defendido un ingreso básico universal financiado por los enormes beneficios de la automatización.
Sin embargo, economistas advierten que llegar a ese punto no será sencillo. Aunque el coste de la IA está bajando, los robots siguen siendo caros y difíciles de escalar, y la historia económica muestra que, con el tiempo, avanzar en una misma línea tecnológica suele volverse más complicado y dar rendimientos decrecientes.
En otras palabras: la promesa de un mundo donde el dinero ya no importe y el trabajo sea solo voluntario está, de momento, más cerca de la ciencia ficción que de la realidad inmediata.







