Redacción ECH
El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), el organismo impulsado por Elon Musk con la promesa de reducir drásticamente el gasto federal, aseguró haber realizado más de 29.000 recortes en el Gobierno, incluyendo la cancelación de contratos multimillonarios, la eliminación de miles de subvenciones y la salida forzada de funcionarios públicos. Sin embargo, el ambicioso objetivo de recortar un billón de dólares antes de octubre no solo no se cumplió, sino que el gasto federal terminó aumentando.
Un análisis detallado de The New York Times revela que la explicación principal radica en que muchos de los supuestos ahorros anunciados por el DOGE fueron incorrectos, exagerados o directamente falsos.
Si bien el organismo ejecutó miles de recortes menores que afectaron a organizaciones de ayuda exterior, pequeñas empresas y proveedores locales, estos ajustes tuvieron un impacto mínimo dentro del enorme presupuesto federal.
Según el diario, los errores más graves se concentraron en los recortes de mayor magnitud. De los contratos y subvenciones cancelados que el DOGE publicó en su llamado “muro de los recibos”, los 13 de mayor valor resultaron ser inexactos.
Dos de ellos, ambos del Departamento de Defensa, fueron presentados como rescindidos y se les atribuyó un ahorro de 7.900 millones de dólares. En realidad, esos contratos siguen vigentes, por lo que el supuesto ahorro fue solo una ilusión contable. De hecho, esas dos afirmaciones erróneas superaban, por sí solas, el monto de otras 25.000 reclamaciones combinadas del DOGE.
Al revisar las 40 mayores afirmaciones de ahorro del organismo, The New York Times concluyó que solo 12 reflejaban reducciones reales del gasto comprometido por el gobierno. El resto incluía errores de doble contabilidad, confusiones de fechas, clasificaciones incorrectas y exageraciones sustanciales.
Entre los fallos detectados se encuentra la contabilización duplicada de una subvención del Departamento de Energía, lo que infló artificialmente los ahorros en 500 millones de dólares.
En otros casos, el DOGE se atribuyó el mérito de cancelar contratos que ya habían sido rescindidos durante la administración Biden o que simplemente habían expirado, como acuerdos temporales firmados durante la pandemia para pruebas gratuitas de COVID-19. Aun así, el grupo afirmó haber ahorrado 6.000 millones de dólares con esas finalizaciones.
El análisis del Times también señala que el DOGE utilizó trucos contables, como reducir el valor máximo autorizado de ciertos contratos sin modificar el gasto real, una práctica que expertos compararon con bajar el límite de una tarjeta de crédito y llamarlo “ahorro”. Además, algunos programas supuestamente eliminados continuaron existiendo o fueron restablecidos por orden judicial.
Musk había prometido que el DOGE sería la organización más transparente del gobierno y que aplicaría criterios de precisión propios del sector tecnológico.
Sin embargo, según The New York Times, el organismo terminó operando con opacidad, cifras confusas y una contabilidad que difícilmente sería aceptada en el sector privado.
Aunque algunos de sus empleados siguen trabajando en proyectos tecnológicos del gobierno de Trump, la misión de recorte presupuestario parece haberse agotado, dejando como saldo despidos, programas interrumpidos y una larga lista de promesas incumplidas.







