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Editorial: Tragedia en La Villita

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  Otra muerte de un niño por armas de fuego en Chicago. Esta vez la víctima lleva por nombre Adam Toledo, un hispano de 13 años. Y murió a manos de un policía. 

   Los hechos ocurrieron a las 2:30 am. del lunes 29 de marzo, y al siguiente día las redes sociales ardieron de ira: unos arremetiendo contra la “brutalidad” policial, otros criticando a la familia del menor. Críticas a priori, sin nada conclusivo aún.

    Visualizando otra tormenta por el incidente, la alcaldesa Lori Lightfoot se trasladó rápidamente hacia La Villita y desde la iglesia Nueva Vida solicitó al Departamento de Policía implementar nuevas políticas de persecución a pie.

   Pero también pidió  compasión para los familiares del pequeño Adam.

   “Esta es una historia complicada. No es mi historia para contar, particularmente a medida que evoluciona nuestra comprensión de los hechos”, dijo Lightfoot. 

  “Lo que sí sé y diré es que la señora Toledo y su familia necesitan nuestro amor y apoyo en este momento, no nuestro juicio fulminante”.

   Entretanto, las autoridades están tratando de buscar respuesta a una serie de interrogantes, como por ejemplo, cómo el adolescente asesinado recibió el arma.

   La familia del niño, por su parte, quiere saber por qué la policía no le dijo que le había disparado a muerte hasta dos días después del tiroteo.

  La Policía informó por otro lado que después de la muerte de Adam, un hombre identificado como Rubén Román, de 21 años,  fue arrestado en el lugar, y fue acusado de un delito menor por resistir u obstruir a la policía.

  Al cierre de esta edición, había más interrogantes que respuestas en torno a un incidente que, desde diferentes ángulos, indigna a toda una comunidad.

  Algunas de estas preguntas podrían hallar respuestas una vez que la Oficina Civil de Responsabilidad Policial  (COPA, por sus siglas en inglés) que investiga el caso, revele el video de la cámara del policía que mató a Adam.

  Esa es la exigencia de Lightfoot, del Superintendente de la policía David Brown y de muchos en una comunidad que está cansada de llorar una y otra muerte de niños en Chicago, sin que haya un plan efectivo para detener la violencia con armas de fuego, y en medio de una impunidad escandalosa.

REdacción el ChicagoHispano