Delta, la variante más contagiosa hasta ahora

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Liz Szabo/KHN

 

A primera vista, las mutaciones de la variante delta de covid, altamente contagiosa, no parecen tan preocupantes.

 

Para empezar, delta tiene menos cambios genéticos que las versiones anteriores del coronavirus.

 

“Cuando se supo que la epidemia en la India estaba impulsada por delta, nadie imaginó que sería tan mala o que superaría a otras variantes”, dijo Trevor Bedford, biólogo del Centro Fred Hutchinson para la Investigación del Cáncer.

 

Se equivocaron.

 

Delta ha mantenido algunas de las mutaciones más exitosas encontradas en variantes anteriores, pero también contiene nuevos cambios genéticos que le permiten propagarse dos veces más rápido.

 

Delta es más peligrosa en muchos aspectos. Tiene un período de incubación de cuatro días, en lugar de seis, lo que hace que la gente se contagie antes. Cuando comenzó la pandemia, las personas contagiaban el coronavirus original a un promedio de dos o tres personas. Hoy, los infectados por delta contagian, en promedio, a seis.

 

Hasta hoy, la variante delta había causado al menos el 92% de las nuevas infecciones en los Estados Unidos, según covariants.org, una empresa de investigación en Berna, Suiza.

 

Aunque la variante delta no es necesariamente más letal que otras, puede matar a un gran número de personas simplemente porque infecta a muchas más, señaló el doctor Eric Topol, fundador y director del Scripps Research Translational Institute.

 

Los científicos han secuenciado las mutaciones de delta, pero todavía están tratando de entender su relevancia, afirmó Angela Rasmussen, viróloga de la Organización de Vacunas y Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Saskatchewan. “Cuando vemos que las mismas mutaciones aparecen de forma repetida e independiente, eso sugiere que son importantes”, dijo Rasmussen.

 

Los científicos son los que mejor conocen las mutaciones de la llamada proteína pico (o espiga), que sobresale de la superficie del virus y que se han estudiado con mayor intensidad por sus graves ramificaciones, explicó Rasmussen. El coronavirus utiliza la proteína pico para entrar en las células humanas, y sus cambios pueden ayudar al virus a evadir los anticuerpos.

 

La rápida propagación de delta resulta sorprendente, ya que carece de las dos mutaciones que volvieron tan temibles a las variantes anteriores.

 

Las vacunas protegen a las personas de Covid, proporcionándoles anticuerpos que se adhieren a la proteína pico, impidiendo que el virus entre en las células. Al reducir drásticamente el número de virus que entran en las células, las vacunas pueden evitar que las personas desarrollen una enfermedad grave, y también hacen que sean menos infecciosas para los demás.

 

El comportamiento futuro de delta

 

Los científicos dicen que es imposible predecir exactamente cómo se comportará delta en el futuro, aunque Topol aseguró: “Va a empeorar”.

 

Topol señaló que los brotes de delta suelen durar entre 10 y 12 semanas, ya que el virus “arrasa” entre las poblaciones susceptibles.

 

Mientras algunos estudios han concluido que la vacuna de Johnson & Johnson estimula anticuerpos fuertes y persistentes contra delta, un nuevo informe encontró que los anticuerpos provocados por una sola inyección pueden no ser suficientes para neutralizarla. Los autores de ese estudio, de la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, sugirieron que podría ser necesaria una segunda dosis.

 

Dos dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech protegen al 94% de las personas de cualquier infección sintomática por la variante alfa, en comparación con el 88% contra la variante delta, según un nuevo estudio publicado en el New England Journal of Medicine. 

 

Cooper dijo que las vacunas contra covid ofrecen una protección notable. “Siempre celebraré estas vacunas como uno de los logros científicos de mi tiempo”, remarcó.

 

La mejor manera de frenar la evolución de las variantes es compartir las vacunas con el mundo, vacunando al mayor número de personas posible, enfatizó Bedford. Como los virus sólo sufren cambios genéticos cuando se propagan de un huésped a otro, detener la transmisión les niega la oportunidad de mutar.

 

Que el coronavirus desarrolle variantes más mortíferas “está totalmente en nuestras manos”, afirmó Cooper. “Si el número de infecciones sigue siendo alto, va a seguir evolucionando”.

 

Al no contener el virus mediante la vacunación, el uso de mascarillas y evitando las multitudes, se está permitiendo que el coronavirus se transforme en formas cada vez más peligrosas, advirtió el doctor William Haseltine, ex profesor de la Escuela de Medicina de Harvard que ayudó a diseñar tratamientos para el VIH/SIDA.

 

“Está mejorando, y lo estamos haciendo mejor”, dijo. “Tener a la mitad de la población vacunada y a la otra mitad sin vacunar y desprotegida: ése es el experimento que yo haría si fuera un demonio y tratara de diseñar un virus destructor de vacunas”. (Kaiser Health News)

 

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