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Chicago cerró 2025 con la cifra de homicidios más baja en seis décadas

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Redacción ECH

Chicago cerró el último año con la cifra de homicidios más baja en seis décadas, en un contexto marcado por duros ataques políticos y una intensa presencia federal en la ciudad.

De acuerdo con datos oficiales de la policía local, los asesinatos descendieron de 587 en 2024 a 416 en 2025, una caída cercana al 30 % y el registro más bajo desde 1965. Es, además, la primera vez en 10 años que la ciudad se mantiene por debajo de los 500 homicidios anuales.

La reducción se produjo pese a que el presidente Donald Trump calificó reiteradamente a Chicago como “la ciudad más peligrosa del mundo” y lanzó una agresiva campaña migratoria que llevó a decenas de agentes federales armados al área metropolitana.

Aun así, el balance general del delito continuó mejorando: los tiroteos bajaron un 35 %, los robos un 36 % y las agresiones agravadas un 11 % en comparación con el año anterior.

El alcalde Brandon Johnson celebró la tendencia positiva, aunque evitó triunfalismos. Reconoció que la ciudad aún enfrenta desafíos profundos en materia de seguridad pública y que el descenso del crimen no implica que el trabajo esté terminado. “No es momento de felicitarnos, pero sí de reconocer que avanzamos en la dirección correcta”, señaló.

Expertos subrayan que la caída del delito no es un fenómeno exclusivo de Chicago. Informes académicos indican que ciudades con niveles históricos de violencia similares, como Baltimore, Detroit o Filadelfia, también registraron descensos significativos.

Según analistas, esto sugiere que las causas son más amplias y no responden únicamente a políticas locales específicas. Entre los factores posibles se menciona el impacto tardío de los fondos de estímulo aprobados durante la pandemia, parte de los cuales se destinaron a programas de prevención de la violencia. No obstante, existe preocupación por el futuro, ya que muchos de esos recursos extraordinarios están próximos a agotarse.

En ese escenario, Johnson ha advertido sobre la fragilidad de las finanzas municipales y la necesidad de asegurar fuentes de ingresos sostenibles para mantener programas sociales y de prevención en 2026. El alcalde ha insistido en que el apoyo estatal y privado será clave para evitar recortes que puedan revertir los avances logrados.

El debate sobre la seguridad volvió a intensificarse tras episodios violentos de alto impacto mediático, como un ataque incendiario en el metro y un tiroteo en el centro de la ciudad que dejó un adolescente muerto.

Trump utilizó esos casos para reforzar su discurso y atribuirse un rol central en la supuesta reducción del crimen, incluso después de que tribunales bloquearan el despliegue de la Guardia Nacional en Chicago.

Pese a la retórica política, los datos muestran una tendencia sostenida a la baja durante la actual administración municipal. Johnson atribuye los resultados no solo al trabajo policial —cuyo presupuesto aumentó— sino también a la colaboración con organizaciones comunitarias y a inversiones en vivienda asequible, salud mental y programas juveniles.

En su visión, la seguridad no se construye únicamente con más arrestos o presencia policial, sino con políticas integrales que fortalezcan a las comunidades a largo plazo.

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