Redacción ECH
El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, pidió que se “discipline” a los economistas de la Reserva Federal de Nueva York que publicaron un estudio según el cual la mayor parte del costo de los aranceles impuestos por la Administración Trump está recayendo sobre empresas y consumidores estadounidenses.
En una entrevista en el programa “Squawk Box”, de CNBC, Hassett calificó el informe como “una vergüenza” y aseguró que es “el peor estudio” que ha visto en la historia del sistema de la Reserva Federal. Según dijo, el documento presenta conclusiones que han generado amplia cobertura mediática con un análisis que, a su juicio, no superaría el nivel de un curso introductorio de economía. Por ello, consideró que los autores deberían enfrentar consecuencias internas.
El estudio de la Fed de Nueva York concluyó que, hasta noviembre de 2025, el 86 % del impacto económico de los aranceles fue absorbido por compañías y consumidores en Estados Unidos, mientras que solo el 14 % recayó en exportadores extranjeros. El informe también señaló que esa proporción había sido incluso mayor a comienzos del año: entre enero y agosto, el peso interno alcanzaba el 94 %, y en septiembre y octubre se situaba en 92 %.
Los investigadores observaron además que la tasa arancelaria promedio aumentó de forma significativa durante el último año, al pasar de 2,6 % a comienzos de 2025 a 13 % al cierre del año. El punto más alto se registró entre abril y mayo, cuando rondó el 16 %, tras el anuncio presidencial de los llamados aranceles del “Día de la Liberación”.
En sus conclusiones, la Fed de Nueva York sostuvo que la mayor parte de la incidencia de los aranceles continúa afectando a firmas y consumidores estadounidenses, en línea con otros estudios recientes que muestran que los importadores en EE. UU. están absorbiendo casi todo el sobrecosto.
Un análisis similar de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) estimó que alrededor del 95% del costo de los aranceles termina impactando dentro del país, mientras que los exportadores extranjeros absorben cerca del 5 %.
Según la CBO, las empresas trasladan aproximadamente el 70 % de esos costos adicionales a los consumidores mediante precios más altos, mientras que el 30 % restante reduce sus márgenes de ganancia. Además, al considerar que los productores nacionales pueden subir precios ante menor competencia externa, el efecto neto sería un incremento en los precios al consumidor equivalente a la parte del costo asumida internamente.
La CBO también proyectó que los aranceles introducidos en el último año elevarán el índice de gastos de consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, en cerca de 0,8 puntos porcentuales acumulados hacia finales de 2026. En noviembre, el PCE se situaba en 2,8 %, todavía por encima del objetivo del 2 % del banco central.
Pese a estas estimaciones, Hassett defendió la política comercial de la Casa Blanca. Afirmó que los precios han bajado en términos generales, que la inflación se ha moderado con el tiempo y que los salarios reales aumentaron en promedio 1.400 dólares el año pasado, lo que —según su argumento— demuestra que los consumidores se han beneficiado de los aranceles.




