Redacción ECH
La economía de Estados Unidos muestra señales cada vez más claras de un patrón en forma de “K”, en el que los distintos niveles de ingresos avanzan a ritmos muy desiguales. Así lo revela un nuevo análisis del Bank of America Institute, que advierte que el gasto de los hogares con menores ingresos apenas crece en comparación con el de los sectores de mayores recursos.
De acuerdo con datos internos del banco, el promedio trimestral del gasto total con tarjetas de crédito y débito registrado en noviembre reflejó con nitidez esta dinámica divergente, justo al inicio de la temporada de compras de fin de año. Mientras los hogares de mayores ingresos continúan expandiendo su consumo, los de menores ingresos muestran un avance mucho más limitado.
Según el informe, el tercio superior de los hogares por nivel de ingresos registra actualmente un crecimiento del gasto cercano al 2,6 % interanual. En contraste, entre los hogares de menores ingresos el aumento apenas alcanza el 0,6 %, una brecha considerable que se ha ido ampliando desde la primavera pasada.
Uno de los principales factores detrás de este fenómeno es el comportamiento del mercado laboral. El análisis muestra que el crecimiento salarial también sigue un patrón en forma de “K”: los trabajadores de mayores ingresos experimentan aumentos salariales cercanos al 4 %, mientras que los de menores ingresos apenas superan el 1,4 %. Esta diferencia representa una de las mayores brechas salariales observadas en casi una década, según los registros del instituto.
A esta disparidad se suma el factor patrimonial. Las ganancias en los mercados bursátiles de los últimos dos o tres años han beneficiado sobre todo a los hogares de ingresos medios y altos, que son quienes concentran la mayor parte de las inversiones en acciones. Ese impulso financiero adicional ha servido como respaldo al consumo de los sectores más acomodados, reforzando aún más la distancia con los hogares de menores recursos.
El informe señala que, aunque el crecimiento de los salarios netos —después de impuestos— entre los hogares de bajos ingresos sigue rezagado frente al de los grupos de mayores ingresos, la desaceleración observada durante la primavera y el verano parece haberse estabilizado hacia noviembre. Aun así, la brecha estructural persiste.
Esta dinámica también se reflejó en las compras navideñas. Si bien los hogares de menores ingresos mantuvieron un crecimiento moderado en su gasto, continuaron quedando por detrás de los grupos de ingresos medios y altos. De hecho, fueron los que mostraron el desempeño más débil en el gasto previo al Cyber Monday.
Otro rasgo destacado del comportamiento del consumidor es la elevada sensibilidad a los precios. El crecimiento del gasto durante las fiestas estuvo impulsado más por un mayor número de transacciones que por un aumento en el gasto promedio por compra, que prácticamente no varió. En el comercio electrónico, por ejemplo, las transacciones crecieron alrededor de un 10 %, mientras que el monto total gastado aumentó cerca de un 9 %.
Estos datos sugieren que los consumidores están ajustando cuidadosamente sus decisiones para mitigar el impacto de los aumentos de precios, manteniendo volúmenes de compra similares sin elevar de forma significativa el gasto total. Sin embargo, la tendencia general confirma una economía cada vez más fragmentada, donde el crecimiento beneficia de manera desigual a los distintos estratos de ingresos.







