Redacción ECH
De acuerdo con una encuesta del AP-NORC Center for Public Affairs Research, una mayoría de adultos estadounidenses afirma que los precios altos siguen afectando su capacidad para afrontar gastos cotidianos, como alimentos, energía y regalos navideños.
Aproximadamente la mitad de los encuestados indicó que este año resulta más difícil costear los obsequios que acostumbran comprar, mientras que muchos otros señalaron que están reduciendo o postergando compras importantes para mantener el control de sus finanzas.
Este panorama se ve reforzado por otros sondeos nacionales que muestran una percepción generalizada de encarecimiento durante la temporada navideña.
Una encuesta realizada por Clever Real Estate reveló que más de siete de cada 10 estadounidenses esperan precios navideños récord, impulsados por la inflación acumulada y el aumento de costos asociados al comercio y la logística.
Como resultado, más de la mitad de los consumidores planea recortar su gasto navideño para poder cubrir necesidades básicas como renta, servicios públicos y alimentos.
El aumento del costo de vida no se limita a los regalos. Los precios de productos alimenticios, especialmente carnes, frutas y bebidas, se mantienen elevados, lo que encarece las celebraciones tradicionales.
A esto se suma el mayor gasto en electricidad y calefacción durante los meses de invierno, lo que presiona aún más los presupuestos familiares. En este contexto, muchas familias se ven obligadas a priorizar gastos esenciales por encima de actividades recreativas, viajes o reuniones sociales.
La presión económica también se refleja en la confianza del consumidor. Datos de encuestas recientes indican que las expectativas de gasto navideño han disminuido de manera significativa en comparación con años anteriores.
Este ajuste en los planes de consumo es uno de los más marcados en décadas y refleja un cambio de comportamiento hacia una mayor cautela financiera.
Ante este escenario, los consumidores están adoptando diversas estrategias para afrontar la temporada. Entre ellas destacan la búsqueda intensiva de descuentos, la comparación de precios, la reducción del número de regalos y, en algunos casos, el uso de ahorros o crédito para cubrir gastos inevitables.
A pesar de que la inflación general se ha moderado respecto a periodos anteriores, los precios de bienes y servicios esenciales continúan en niveles elevados, lo que ha reducido el margen de gasto de los hogares justo en uno de los momentos de mayor consumo del año.







