Redacción El Chicago Hispano
El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, afirmó que “la ciudad de los vientos” está lista para luchar en los tribunales, en las calles y con políticas para proteger a sus residentes de las políticas migratorias impulsadas por la Casa Blanca.
En conferencia de prensa efectuada en el Ayuntamiento, Johnson dijo que los habitantes de Chicago “tienen que ir tan lejos como sea necesario” para “proteger nuestra Constitución”, a propósito de la reciente orden dada por el presidente Donald Trump de incrementar las deportaciones en las ciudades santuario.
De conjunto con Nueva York, Los Ángeles y otras urbes, Chicago es una de las ciudades en las que se prevé la llegada de equipos tácticos, como minitanques, para realizar redadas en los tribunales de inmigración y otros sitios.
“Todos debemos comprometernos a hacer precisamente eso. Ya sea en los tribunales, en las calles o con políticas, vamos a seguir defendiendo y apoyando a la clase trabajadora”, puntualizó el alcalde.
Johnson subrayó, asimismo, que la ofensiva migratoria de Trump podría ser inconstitucional y susceptible de impugnación legal por atentar contra las libertades civiles y la autonomía del Gobierno local. “[Este] es solo otro ejemplo de su animosidad hacia la clase trabajadora”, sentenció.
Las declaraciones de Johnson surgieron como respuesta a un comentario de un funcionario de la Administración Trump a la revista Rolling Stone, quien dijo: “Chicago es la próxima, si se exceden”, en referencia a las recientes protestas y a las políticas santuario de la ciudad.
En una conferencia de prensa anterior, el alcalde ya había criticado al presidente Trump por la persecución de inmigrantes. En esa ocasión, lo llamó “el tirano en la Casa Blanca” por su “comportamiento imprudente”, y agregó: “Hay que estar realmente enfermo y demente para hacerle esto a la gente”.
Cabe mencionar que, desde 2022, Chicago ha recibido a más de 51,000 migrantes desde la frontera sur. Por lo que ha trascendido, muchos de ellos fueron enviados en autobuses desde Texas gracias al programa de reubicación del gobernador republicano Greg Abbott.
Aunque de momento no hay datos exactos sobre el número de inmigrantes deportados de la ciudad, cifras preliminares apuntan hacia unos dos mil.






