Nunca olvidaré mi primer viaje a Chicago por dos razones: una, porque conocí la nieve (algo extraordinario para un cubano nacido y criado en el Caribe) y otra, a una persona que devendría en un gran amigo: Zeke Montes.
Era una fría mañana de enero del 2003 cuando lo llamé para presentarme y pedirle ayuda en un proyecto editorial que empecé a gestar en México, donde residía. Había tomado su nombre y teléfono de un directorio. Entonces solo sabía de él que se trataba del Presidente de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP), como al momento de su deceso, y del Publisher de Teleguía Chicago y El Imparcial.
Zeke me recibió en su oficina con una ancha sonrisa y un estrechón de mano, como si me conociera de toda una vida. En aquel fugaz encuentro descubrí de inmediato a la persona que todos conocimos: alegre, modesta y abierta a ayudar a los demás, aún sin conocerte. Sin sospecharlo, en aquel momento había ganado una amistad que creció con el tiempo alimentada por la pasión que compartíamos ambos por el periodismo y los medios hispanos, y que luego fue medular en mi desafío de saltar de simple periodista a empresario de la compleja industria de publicaciones de medios.
Porque por azares de la vida, regresé a Chicago seis meses después tras recibir una oferta de trabajo del Tribune, para lanzar el diario HOY. Antes de aterrizar por tiempo indefinido en la ciudad de los Vientos ya tenía a un amigo, una amistad que se tornó entonces más interesante, cuando hablábamos de las tendencias de la prensa hispana y de sus desafíos. De modo que cuando decidí dejar el diario para enfrentarme al reto de lanzar Negocios Now, en 2007, fue a Zeke el primero a quien le confesé mi decisión y encontré en él un mentor insustituible.
Puedo asegurar que tanto Negocios Now como este periódico, El Chicago Hispano, lanzado hace dos años, han estado bendecidos por la experiencia de hombre que hablaba como empresario y amigo. Pero su inesperada muerte el pasado 29 de enero, víctima de una neumonía, vino a confirmar que esa cualidad era algo natural en Zeke al reunirse a su cuerpo gente de una amplia gama del estratu social y escuchar los testimonios de persona que, como yo, no conocía y ayudó sin otro interés que hacer el bien.
Zeke se fue, pero quedó el recuerdo de un hombre dadivoso, que gustaba bailar y de la buena música, compartir entre amigos y orgulloso de su familia. Entre nosotros vive aún su maravillosa iniciativa de crear el Festival Latino del Libro, en Cicero, su afán por adaptar los medios impresos a las nuevas tendencias l social media y tecnología, y de un apasionado presidente de la NAHP, una organización que debe inscribir en letras doradas el nombre de Ezequiel Montes en el libro de su historia.

Por Clemente Nicado, Publisher y Editor Jefe