La alcaldesa de Chicago Lori Lightfoot propuso duplicar el impuesto en todos los alimentos y bebidas que se venden en establecimientos minoristas y restaurantes de la ciudad, para ayudar a reducir un déficit masivo estimado en $ 838 millones de dólares en el presupuesto 2020.

La medida incrementaría al doble el actual impuesto de .25% sobre alimentos y bebidas, y generaría a las arcas municipales $ 20 millones de dólares adicionales en 2020, según un comunicado. Este gravamen es solo una fracción de la tasa que pagan los comensales de Chicago cada vez que comen fuera, y se suma al impuesto a las ventas de 10.25 %, uno de los más altos del país.

Dentro de su plan Lightfoot también anunció la semana pasada el impuesto que se cobrará a la mayoría de los clientes de compañías de transporte que viajan solos y que entran y salen del centro de Chicago, con lo que la ciudad obtendría $ 40 millones de dólares más al año por la llamada “tarifa de congestión”.

Esto significa que para generar nuevos ingresos, y frenar la congestión del tráfico, los pasajeros de las empresas de transporte como Uber, Lyft y Via que viajan solos pagarían impuestos más altos, 74%, y enfrentarían un recargo considerable por viajar en el centro.

El recargo se aplicaría a los viajes realizados entre las 6 a.m. y las 10 p.m. entre semana, cuando la congestión es más frecuente. Eso elevaría la tarifa para viajes en solitario en la zona centro a $ 1.75 adicionales, mientras que los viajes compartidos en el área del centro costarían 60 centavos adicionales.

La finalidad del impuesto es propiciar que los viajeros recurran a opciones más amigables con el medio ambiente como los autobuses, reduciendo la congestión. Una parte de los $ 40 millones que genere la medida se destinarán a la CTA y el Departamento de Transporte de Chicago para “apoyar las inversiones en transporte público.

La ciudad justificó este impuesto con el análisis de datos, según dijo, donde encontró qué hay más vehículos en las calles, y en la mayoría de los viajes de estas empresas solo incluye a un pasajero. También que casi la mitad de todos los viajes comienzan o terminan en el centro, y un tercio de esos viajeros van de una parte del centro a otra.

Las empresas de transporte por su parte expresaron su inconformidad por el impuesto anunciado, “que equivaldría a la tarifa de viaje compartido más alta del país”, dijo Uber en un comunicado. “Se pretende sacar dinero de pasajeros que dependen de las aplicaciones para moverse, y de los conductores, la mitad de los cuales viven en el sur y oeste de la ciudad”.

Sobre el aumento del impuesto a bebidas y alimentos, la alcaldesa dijo que se está pidiendo la colaboración de los comensales para que aporten 25 centavos adicionales por cada $100 de consumo, como parte de una serie de soluciones que ayudarán a la ciudad a obtener ingresos específicos, “necesarios para reparar nuestros desafíos financieros en 2020 y a largo plazo”.