Puerto Rico perdió el 2,1 % de su población en el último ejercicio fiscal, según datos difundidos hoy, que muestran que el emigrante puertorriqueño es cada vez más joven, más pobre y con menos oportunidades laborales.
El Instituto de Estadísticas de Puerto Rico difundió hoy un informe sobre el perfil del migrante en la isla, que en su mayor parte se remite a datos de 2013 y que detalla que en ese año unas 74.000 personas emigraron de la isla, mientras que unas 25.000 vinieron a vivir a ella.
Ello quiere decir que en total la isla perdió ese año unas 49.000 personas, una cifra que en el año fiscal 2014 (que abarca de julio de 2013 a junio de 2014, los datos más recientes) ascendió a 74.000 personas.
Así, en el último ejercicio fiscal, la isla perdió un 2,1 % de sus 3,7 millones de habitantes, de acuerdo con los datos de este organismo.
Hay que tener en cuenta que Puerto Rico tiene una superficie muy similar a la mediterránea isla de Córcega, y, sin embargo, sus poblaciones son de 3,7 millones de personas frente a 320.000 habitantes, respectivamente.
La inmensa mayoría de los emigrantes puertorriqueños se traslada a EE.UU., ya que al ser Puerto Rico un Estado Libre Asociado de ese país sus habitantes tienen la ciudadanía estadounidense y no requieren de permisos especiales para trasladarse allí.
En 2013, más de la mitad lo hizo al sur de EE.UU., lo que supone un cambio de tendencia con respecto a hace años, cuando era mayoritaria la emigración al norte, sobre todo a Nueva York y alrededores.
Los estados que más puertorriqueños atrajeron en 2013 fueron, por este orden, Florida, Pensilvania, Georgia, Ohio, California, Texas, Nueva Jersey y Nueva York.
El Instituto detectó que el emigrante puertorriqueño del año pasado tenía una media de 28,5 años, la menor edad de los últimos seis años, y el 52 % no formaba parte de la fuerza laboral (ni trabajaba ni buscaba trabajo), frente al 45 % de un año antes. Además, sus ingresos eran un 14 % inferiores a los de los emigrantes de 2012.
En cualquier caso, 19.000 emigrantes tenían algún tipo de educación terciaria, o superior, incluidos doctorados y maestrías; mientras que de quienes vinieron a vivir a la isla, sólo 7.000 personas tenían ese perfil.
“No sabemos si eso constituye un ‘brain drain’ (fuga de cerebros), pero no podemos ser ingenuos en pensar que la emigración neta de 12.000 personas con alto perfil educativo durante un sólo año no tiene efecto en nuestra sociedad”, dijo hoy en un comunicado el director ejecutivo del Instituto, Mario Marazzi Santiago.
En cuanto al perfil de las personas que se mudaron a Puerto Rico, se observa que envejeció por tercer año consecutivo, al pasar de una media de edad de 32,8 en 2012 a 34,4 en 2013, con lo que se supera también por tercer año consecutivo la edad media de los emigrantes.
Otra diferencia que se observa entre emigrantes e inmigrantes es que cada vez llegan más hombres a vivir a Puerto Rico (del 48 % en 2012 al 57 % en 2013), mientras que cada vez se van más mujeres, una tendencia que se observa desde 2011.
El 13 % de quienes se fueron de Puerto Rico no eran ni puertorriqueños ni estadounidenses, un porcentaje que tan sólo un año antes fue del 10 %. Además, el 80 % se fue sin haber obtenido aún la ciudadanía.
También más del 80 % del total de los hombre que emigran alega hacerlo por motivos laborales, mientras que algo menos del 70 % de las mujeres ofrece esa explicación y el resto de ellas explica que se traslada para vivir retiradas o para atender a algún familiar.