Una nueva escuela secundaria con la reputación de la Escuelas Charters (autónomas) de la Organización de Vecindarios Unidos, una nueva y esplendida biblioteca en Edgewarter, muy cerca de Loyola University y una nota sobre la cercanía del Festival Artístico de la avenida Glenwood, adonde acuden artistas de toda la ciudad a presentar sus obras.
La oportunidad de tener una educación de calidad en nuestro propio barrio, de contar con más espacio para el estudio con la nueva biblioteca, y de pasar un momento agradable, rodead de arte, música y alegría.
Sin embargo, hay otra que no debemos pasar por alto por su repercusión en el futuro de nuestros hijos y, por qué no, de nuestra familia: la cuentas de ahorro para niños en un banco de First Chicago, en la western y la Howard, donde usted recibe una bonificación para quienes lo abran.
Más allá de los beneficios para el banco, me pareció una buena idea que mis niños tuvieran su propia cuenta de banco, aunque fuera de 50 o 100 dólares.
Porque si de pedir se trata, los niños pueden llevar los mayoÑ;res desde lo gracioso rozando la carcajada hasta la reflexión.
Como prueba, pregunté a mis niños de 6 y 9 años hace unos días qué deseaban tener para fin de año, digamos para la Navidad
La pregunta vino no solo por una razón de planificación, sino también de curiosidad.
Pues bien, ahí te va Papá. Un viaje a Hawái y otro a Cuba, un auto Audi, Acura o Mercedes, “que sea grande para que quepa toda la familia”, ir al Six Flag, a Disneylandia, un nintendo Wii-U y una abultada lista de juegos.
Entonces pregunté que si había posibilidad de reducir un poco la lista y guardar un poco dinero para la Universidad. La pregunta no gustó mucho, pero se quedaron pensando, hasta que el pequeño soltó sus conclusiones
“Eso está bien, pero cuando seamos más grande, “ahora solo somos niños”.
En realidad, no dejaba de tener razón: los niños son niños y piensan como tal, pero los padres son padres y deben pensar desde ahora en su futuro.
Mientras recordaba con humor esta conversación, supe del programa en First Chicago Community Bank para abrir cuentas de ahorro a los pequeños en una iniciativa que, desde mi punto de vista, es una herramienta para fomentar una cultura financiera en los chicos.
La experiencia con estos tipos de cuenta es que los niños pueden desde temprana edad crear un sentido de responsabilidad financiera que les resultará útil durante su adolescencia y en su vida adulta. Cuando llegue la hora de la Universidad, lo va a agradecer.