La ciudad de Miami Beach, Florida, tiene más propiedades per cápita de la compañía de alquiler Airbnb a corto plazo que cualquier otro lugar de Estados Unidos, con aproximadamente uno por cada 15 de sus 92, 000 residentes, de acuerdo a un análisis de la firma de servicios de propiedad IPX1031.

Siete de las 10 ciudades principales con la mayor densidad de Airbnb por residente se encuentran en Florida, por lo que la saturación ha llevado a sitios como Miami Beach a defenderse, uniéndose a otras ciudades que intentan vigilar Airbnb y otros alquileres a corto plazo.

Aún así, Airbnb se expande con rapidez en muchas ciudades estadounidenses, de las cuales algunas aceptan con gusto el negocio o no se defienden. Las de mayor crecimiento en los últimos dos años son Charlotte, Carolina del Norte, con un aumento de propiedades del 120%, seguida de Fresno, California, 119.4%, y Jacksonville, Florida, 117.5%.

Otras ciudades, como Chicago, reportan un crecimiento estancado de propiedades inscritas en Airbnb, con menos del 1% en dos años. En  el caso de Nueva York una caída del 7.1% , Washington de 4.5 %, y San Francisco de 16.7%, según la investigación de IPX1031.

Algunos sitios como Bend, en Oregón, una ciudad de rápido crecimiento de casi 100,000 habitantes, con estaciones de esquí, senderismo y cervezas artesanales, se beneficia de los visitantes y tiene un acuerdo con Airbnb para recaudar impuestos del 10.4% sobre alquileres a corto plazo.

Desde su fundación en 2008, el popular servicio de alojamiento Airbnb se ha convertido en una compañía multimillonaria y ha permitido a los dueños de propiedades alquilar sus casas, apartamentos y condominios a huéspedes en todo el país.

La empresa ha alcanzado $ 1 mil millones en ingresos trimestrales, con 7 millones de propiedades listadas en todo el mundo, reporta la investigación que analizó cifras de 750 ciudades de todo el país utilizando AirDNA, una base de datos analíticos de alquiler a corto plazo.

Sin embargo, pese a sus beneficios para las ciudades, Airbnb no está exenta de conflictos. Recientemente Miami Beach demandó a la compañía poder verificar que los anfitriones se comporten dentro de la ley. La ciudad ahora defiende ante tribunales su derecho de aplicar multas de hasta $ 100,000 dólares a las propiedades por múltiples violaciones.

Otra acción en contra de la compañía se dio en Jersey City, Nueva Jersey, donde los residentes votaron por limitar los alquileres a corto plazo. Muchas de las protestas son de ciudades que intentan mantener el control sobre cómo se usan las propiedades residenciales, y frenar pequeñas empresas hoteleras sin licencia.

La empresa se vio obligada a realizar cambios en sus normas ante conflictos recientes como la estafa de alquiler denunciada en Chicago, donde unos  anfitriones trasladaban a huéspedes a propiedades inferiores a las reservadas, y un tiroteo en una fiesta no autorizada de Halloween en una vivienda de Orinda, California, que dejó cinco personas muertas.

Entre las recientes medidas esta la modificación de sus condiciones del servicio para los usuarios, así como la verificación de todos los listados en su plataforma para la precisión de fotos, dirección, y los estándares de calidad, incluyendo limpieza, seguridad y servicios básicos.

Además, habrá mayor vigilancia en reservaciones “de alto riesgo”, como las de una noche en casas grandes, y a partir del 31 de diciembre Airbnb lanzará una línea directa de 24 horas con un equipo de respuesta rápida en los Estados Unidos, para que vecinos, invitados y otros reporten un problema, la que se extenderá más tarde a nivel mundial.

La compañía, con sede en San Francisco, pretende mejorar la confianza de los usuarios y hacer que sea más fácil para los huéspedes y anfitriones informar problemas y obtener reembolsos cuando las cosas salen mal. Airbnb está bajo cierta presión para mejorar su reputación, ya que contempla una oferta pública inicial de acciones el próximo año.