Al menos en la carretera, muchos inmigrantes indocumentados vivirán la sensación de ser tratados como “legales”.
Aunque suene irónico, pocos imaginamos años atrás que los primeros indicios hacia una reforma migratoria en Illinois entrarían por las autopistas.
En medio de la cautelosa euforia que nos trajo la firma de la ley que otorgaría licencias de manejo a miles de indocumentados, regresó a mi memoria la ocasión en que un inmigrante mexicano golpeó ligeramente mi auto en la defensa trasera, mientras esperaba el cambio de luz en el semáforo de Sheridan y Lake Shore Drive.
Mi esposa y yo bajamos del auto y lo primero que encontramos fue a un hombre de rostro pálido y nervioso que quería pagarnos de inmediato el daño ocasionado por su supuesto descuido. Al revisar los autos, nos dimos cuenta que ninguno había recibido un daño de consideración y, en el caso del nuestro, solo se limitaba a una rayón de pintura” que podía corregirse fácilmente.
El hombre, sin embargo, insistía en “pagar una feria” e irse. No quería vivir la escena de un policía pidiéndole la licencia y el seguro de auto (que probablemente no tenía) y parar en una estación policial poniendo en riesgo su destino.
Dentro de su carro, una vieja camioneta, estaba una mujer y dos niños de quizás de entre 8 y 10 años, visiblemente preocupados por el inesperado accidente. Era, a todas luces, un indocumentado que temía lo peor: la deportación (y perder a su familia) por un simple accidente de tránsito.
Al parecer la ley firmada por el gobernador Pat Quinn, y que podría entrar en vigor a finales de año, traería cierto alivio a quienes, por alguna razón, tienen un accidente o cometen una infracción de tránsito.
Una de las razones por la que esta legislación encontró apoyo bipartidista es la seguridad vial. Si todos tienen licencias, pues hay control sobre todos los conductores, quienes tendrán que comprar un seguro y pasar un curso de manejo bajo las leyes estatales.
El accidente con el aterrado inmigrante, sin embargo, me hizo reflexionar en todo lo que puede hacerse para evitarlo. Duele saber que, durante todo estos años en los cuales muchos de los indocumentados se han visto obligado a manejar sin licencias para poder trabajar y mantener a sus familias, han infringido conscientemente las leyes del transito con resultados fatales.
Desde no prestar la debida atención al volante hasta manejar bajo las influencias del alcohol, las negligencias de los choferes sin licencias no solo han provocado muertes a inocentes, sino que ha sido un argumento atendible para quienes se oponen a una reforma migratoria. Ahora que se ha logrado una importante victoria en sentido contrario, maneje con cuidado. En honor a todos los que han luchado por ello. Por la seguridad ciudadana. Por su familia.