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El año en que cayó Boeing

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Después de un año difícil para la compañía, con la suspensión de vuelos durante nueve meses de su avión más vendido, el 737 MAX, Boeing anunció la suspensión temporal de la producción de este modelo a partir de enero próximo.

Implicado en dos mortíferos accidentes, en octubre 2018 y marzo 2019, este modelo de avión permanecía en tierra desde marzo en espera de la autorización de reguladores mundiales para reiniciar sus vuelos en todas las aerolíneas. Aún así, su producción nunca se detuvo.

El 737MAX dejó de volar debido a que dos aeronaves de ese tipo se estrellaron en Indonesia y Etiopía a minutos de despegar, y con solo cinco meses de diferencia, por problemas con una novedosa característica del modelo en su velocidad y capacidad para mantener la altitud. En los dos accidentes murieron 346 personas.

Cuando sucedió el primer accidente, un análisis de la Autoridad Federal de Aviación (FAA) sugirió la posibilidad de más de una docena de accidentes durante la vida útil del avión, a menos que se hicieran cambios en su diseño. A pesar de eso, los 737 MAX siguieron volando hasta la segunda tragedia.

La empresa esperaba que el avión regresara a volar unos pocos meses después de la suspensión en tierra, fecha que se fue postergando debido a dificultades para comprobar que la falla detectada causante de los dos accidentes ya había sido reparada.

Desde entonces, Boeing ha estado rediseñando el sistema de control automatizado de la aeronave, que se cree fue la causa principal de los accidentes. La suspensión del 737 MAX, un modelo lanzado en 2015, ya le ha costado a la empresa alrededor de $9.000 millones y la caída de sus acciones.

Boeing, con sede en Chicago, indicó que tenía en sus almacenes unos 400 aviones 737 MAX y que se centraría en entregarlos a los clientes. La suspensión del avión trajo a la compañía demandas no solo de los familiares de las víctimas en los accidentes, también de compradores de las aeronaves.

Ahora la pausa en la producción profundiza una de las peores crisis en los 103 años de historia de Boeing, mientras la compañía espera a que los reguladores autoricen el regreso al aire de su avión más vendido.

Boeing redujo la producción del 737 en un 19%, lo que significaba 42 aviones al mes, y mantenía almacenados más de 380 aviones nuevos, gastando un estimado de $4.4 mil millones de dólares en efectivo por cada trimestre que el MAX permanece en tierra.

Por si fuera poco el cierre de año para Boeing con la suspensión de la producción de su avión estrella, la empresa anunció el viernes que su cápsula espacial Starliner salió de curso durante su primer vuelo de prueba en el espacio, arruinando un ensayo importante para el lanzamiento de astronautas el próximo año. La cápsula no se acoplará a la Estación Espacial Internacional como estaba previsto.