El vicepresidente, Joe Biden, destacó hoy la importancia de fomentar la integración e inclusión de las comunidades de inmigrantes para evitar la radicalización, especialmente de sus jóvenes, al abrir la Cumbre contra el Extremismo Violento organizada por la Casa Blanca.
“Somos una nación de inmigrantes y nuestra fuerza es que somos un crisol de culturas”, subrayó Biden desde la Casa Blanca en la primera jornada de la cumbre, dedicada hoy a analizar los esfuerzos contra el extremismo violento a nivel nacional, y en la que participarán hasta el jueves autoridades de la ONU y de 60 países.
A juicio de Biden, EEUU no tiene “todas las respuestas” para atajar el extremismo violento pero sí más experiencia que Europa, reciente blanco de los grupos radicales, en cuanto a la acogida de grandes cantidades de inmigrantes.
El vicepresidente, quien recientemente visitó Bruselas y se reunió con las máximas autoridades de las instituciones de la Unión Europea (UE), afirmó que el debate ahora en el Viejo Continente es “qué hay que hacer” para contener el extremismo.
“Ha habido una cantidad significativa de inmigración en Europa procedente de todas las partes del mundo (y) eso es un fenómeno nuevo”, anotó.
Biden moderó hoy una mesa redonda sobre los programas piloto puestos en marcha en Minneapolis, Boston y Los Ángeles para atajar la radicalización de los jóvenes, fundamentalmente en comunidades de inmigrantes.
Boston sufrió en 2013 un atentado durante la celebración de su popular maratón, mientras que el área metropolitana de Minneapolis-Saint Paul, donde reside la mayor comunidad somalí de Estados Unidos, se ha convertido en los últimos años en zona de reclutamiento para la milicia Al Shabab.
Según explicó este lunes una alta funcionaria de la Casa Blanca en una conferencia telefónica con periodistas, se trata de ver “qué está funcionando y qué no” para poder ampliar ese tipo de programas a otros lugares.
“La cumbre de hoy es urgente y esencial”, sostuvo el subsecretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, al presentar a Biden.
Los sucesos ocurridos en Australia, Canadá y, más recientemente, en Francia y Dinamarca “ponen de relieve la importancia de los retos a los que nos enfrentamos en la lucha contra el extremismo violento”, afirmó Mayorkas.
Además, está claro que, al hilo del asesinato en Libia de una veintena de egipcios coptos a manos de los yihadistas del Estado Islámico (EI), los esfuerzos por contener la expansión de ese grupo estarán muy presentes en la cumbre.
No obstante, la Casa Blanca ha enfatizado que no quiere que la cumbre esté dominada por el extremismo islamista y, en particular, por el EI, sino que el objetivo es un enfoque mucho más amplio y busca dialogar sobre las poblaciones más “vulnerables” a la radicalización y al reclutamiento tanto en EEUU como en otros países.
Mañana, miércoles, la Casa Blanca acogerá varios paneles centrados en la prevención del extremismo entre mujeres, jóvenes y comunidades religiosas, antes de la intervención del presidente Barack Obama.
El jueves, la cumbre se trasladará al Departamento de Estado, donde Obama volverá a intervenir y también lo hará el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ante representantes de 60 países.
El propósito de la jornada del jueves será abordar el “rol” de los Gobiernos a nivel internacional en la lucha contra el extremismo violento, de acuerdo con la Casa Blanca.
También se dedicará un tiempo en la cumbre a dialogar sobre el papel de las redes sociales en las estrategias de reclutamiento de organizaciones radicales como el Estado Islámico.

EFEUSA