Si bien en Chicago no han ocurrido las redadas y deportaciones masivas como resultado de la Orden Ejecutiva del presidente Donald Trump, el temor de que pudiera ocurrir está teniendo un impacto negativo en los negocio de La Villita, el corazón de la comunidad mexicana en Chicago.

  Dos de sus líderes, Ezequiel Fuentes, dueño del restaurante Mi Tierra; y Jaime di Paulo, Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de La Villita (LVCC), coinciden en que no hay nada que temer.
  “No tengan miedo. No pasa nada, no hay redadas ni nada por el estilo. Tenemos que unirnos cada vez más fuerte, apoyarnos hoy más que nunca”, dijo Fuentes,  propietario de Mi Tierra, uno de los restaurantes mexicanos más simbólicos y populares de Chicago.
  Tras reconocer que  “ha mermado un poco” su clientela, Fuentes invitó a las familias “de cualquier nacionalidad a que vengan a consumir al barrio y apoyar a todos los negocios para que La Villita se mantenga vibrante y siga siendo “Tu México en Chicago”.
  Jaime di Paulo, Director Ejecutivo de La Cámara de Comercio de La Villita (LVCC) coincide con Fuentes en la necesidad de ahuyentar el miedo en la población inmigrante y que, en su opinión,  se ha visto reforzado por el enfoque negativo de determinados medios de comunicación y los medios sociales.
  “Hemos sabido que varios negocios reportan pérdidas de entre un cinco y un 20 por ciento a partir de las elecciones presidenciales, aunque también es cierto que en enero y febrero los indicadores son tradicionalmente bajos en los negocios porque la gente gastó en las fiestas navideñas y también están esperando el retorno de los impuestos”, acotó Di Paulo, quien insistió en que el barrio todo se desarrolla con tranquilidad.
  “No hay redadas, hay rumores de redadas y la gente se confunde .  Una redada significa que llega un grupo de agentes, arrestan a los que están ahí, los traen para un camión y luego investigan quién es. Eso no está pasando“, explica.

La Villita se defiende

Para contrarrestar los efectos de la desinformación y estar prevenidos en caso de que Chicago sea algun dia blanco de las redadas,  LVCC se une a otras organizaciones comunitarias para trabajar en un programa que han llamado “La Villita se defiende”
 “Es un programa para empezar a entrenar a los negocios y a las familias en caso de que suceda lo peor. Queremos que todos sepan cuáles son sus derechos en caso de tener que comunicarse con un agente federal, cómo disponer de sus bienes ante una deportación, a quién dejar a sus hijos. Cosas que tristemente hay que comenzar a planear. Cosas que una persona normal no tiene como preocupación”, señaló..
En la “La Villita”, el 80 por ciento de la población son mexicanos o méxico-americanos, y  esos emigrantes,  son los que la hacen próspera con su trabajo y su participación en la vida civil. Muchos visitan el vecindario desde otras partes de la ciudad, suburbios e incluso otros estados del Medio Oeste. Se estima que el Día del Desfile de la Independencia de México, se reúnen más de 200,000 personas a ambos lados de la calle 26, su principal arteria.
Para Fuentes, la unidad de todos, a que nos ayuden. “Salgan a hacer sus compras, vengan a aquí, a los pequeños negocios de La Villita y les vamos a informar que lo que publican en los medios sociales no siempre es verdad. Hace falta que se vea el poder adquisitivo que tenemos.”
Di Paulo enfatiza  que esos negocios son la columna vertebral del barrio: los que emplean a su gente, el eje de la economía de la ciudad y por eso deben pensar  un poquito cuando vayan de compras y apoyar siempre al pequeño negocio de inmigrantes.
“No importa de dónde sea, ni de dónde vengan, ni dónde estén. Es importante que esa gente siga creando  empleos y generando los impuestos que generan para así probar que el negocio de los latinoamericanos es sumamente importante para la economía de Chicago y de Estados Unidos. Si los dejamos caer no vamos a poder probar eso, perderemos fuerza”, concluye .